En Birán se gestó el Raúl que consagró su vida a la Revolución (+ Fotos)

Holguín, 29 may.- La museóloga Leidys Martínez Hidalgo recorre el Conjunto Histórico de Birán y revela las raíces de Raúl Castro, el cuarto de siete hermanos nacidos en esa pintoresca casona que hoy preserva en Holguín la memoria de quienes dedicaron su vida a la Revolución.

Martínez Hidalgo señaló en exclusiva a la Agencia Cubana de Noticias que Birán, ubicado en el actual municipio de Cueto, fue concebido por Don Ángel Castro como una aldea autosuficiente, y que esa particularidad expuso a los hijos del matrimonio Castro Ruz a una realidad dual entre el confort de una familia acomodada y el contacto cotidiano con campesinos, haitianos y trabajadores de la tierra que habitaban los bohíos vecinos.

Desde niño, recordó la especialista, Raúl se distinguía por su carácter alegre y travieso; era fiel compañero de su hermano Fidel, a quien acompañaba al balcón todas las tardes con el fin de saludar a gritos a todo campesino que recorriera el camino principal.

En la gran casona se conservan fotografías en blanco y negro sobre las paredes de madera, entre ellas la boda de una de las hermanas, a la que Fidel y Raúl asistieron vestidos de verde olivo, junto a piezas de camas, mecedores y porcelanas, y varios objetos familiares que atesora el museo.

Antes de comandante y presidente, Raúl fue un niño que jugaba entre los árboles del poblado, se escapaba a las barracas de los haitianos y aprendió, desde la cuna, las contradicciones de un país marcado por la inequidad.

Esa convivencia temprana con la desigualdad sembró en él una sensibilidad social que pronto se convirtió en compromiso político, pues los hijos del matrimonio tenían un futuro asegurado en una posición acomodada tanto económica como socialmente y, sin embargo, decidieron apostarlo todo por la Revolución.

La museóloga afirmó que cada vez que Raúl visita Birán, aunque lo acompañe un historiador, es él el historiador de su propio recorrido, pues camina entre los recuerdos de su infancia con una memoria prodigiosa que nadie puede sustituir.

Esa pequeña porción de tierra holguinera forjó no solo la figura de un guerrillero y estadista, sino también los valores genuinos que mantiene Raúl a sus cercanos 95 años y que lo han posicionado como un líder indiscutible, dispuesto siempre, con el pie en el estribo, a mostrar su valor cada vez que Cuba lo requiera. (Texto y fotos: ACN)

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