Perú: Un balotaje con dudas y sin pronósticos sobre el resultado

Perú, 7 jun.- Más de 27 millones de electores acudirán hoy a un balotaje entre dos proyectos contrapuestos, la de la neoliberal Keiko Fujimori y la del progresista Roberto Sánchez, quienes, según recientes encuestas, quedarían en un empate técnico.

En medio de la ansiedad y la tensión por la paridad de fuerzas, los sondeos recogidos por la prensa internacional, para su publicación solo en el exterior, coinciden en que la decisión la dictarán los indecisos.

En ese contexto que hace imposible un vaticinio certero, en su última conferencia con la prensa internacional, Fujimori ratificó la validez de haber ampliado su plan de gobierno en consenso con al menos cinco partidos contendores en la atiborrada primera vuelta.

Explicó que los objetivos de la coalición tiene objetivos de lo que llamó recuperación democrática frente a los recortes de esta por elpartido fujimorista Fuerza Popular y sus aliados en el Parlamento, para lo cual se propone ampliar aún más su base política y social.

Así, explicó, buscará el respaldo parlamentario para que el derecho al referendo retorne a la decisión popular y decida si quiere o no una asamblea constituyente, sin aprobación del legislativo, que se atribuyó ese derecho, además de extender su control a poderes y organismos autónomos.

Descartó la amenaza de una vacancia (destitución) presidencial, pues considera que su alianza con otros partidos, impedirá a la derecha tener la mayoría necesaria para ello y también dijo que, además, tiene prevista la posibilidad de que la oposición a su posible gobierno sea bloqueado por los diputados.

Precisó que sus vicepresidentas, Analí Márquez y Brígida Curo, renunciarán en conjunto para activar el mecanismo constitucional de convocatoria a nuevas elecciones generales.

Sánchez comentó con optimismo a los corresponsales extranjeros que está impaciente, porque llegue el domingo y el balotaje “para ponerme a trabajar”.

Fujimori, a su vez, tiene como principal contenido de campaña “el orden contra el caos”, ante los cuales promete gobernar como lo hizo su padre, Alberto, cuyo gobierno (1990-2000) estabilizó la economía y derrotó a los grupos armados, pero al mismo tiempo incurrió en violaciones de derechos humanos y corrupción.

Para su cuarto intento de ser elegida presidenta, Fujimori optó además por una especie de mensaje conciliador, lo que le permitió, junto a la dispersión del voto entre 35 candidatos, obtener en la primera vuelta electoral un primer lugar con 17 por ciento, frente a 12 de Sánchez.

El analista Hernán Chaparro opinó que el resultado evidenció una reducción del antifujimorismo, determinante en los anteriores tres fracasos –hay una nueva generación que no conoció aquel gobierno de mano dura- pero su error fue mantener esa línea que la llevó a su derrota en el debate frente a Sánchez.

Tras el alineamiento de los medios de comunicación con Fujimori y de su derrota en los debates, surgió lo que Chaparro llama “anti-keikismo”, es decir la mochila que ella carga al menos desde que en 2016, cuando fue derrotada en su segundo balotaje por el neoliberal Pedro Pablo Kuczynski.

Kuczynski le tendió la mano para aliarse, pero ella lo rechazó, anunció que iba a gobernar desde el Congreso y desató una oposición implacable contra el electo gobernante, hasta obligarlo a renunciar con la publicación de un video en el que representantes del mandatario ofrecían prebendas a cambio de abstenerse de vacarlo (destituirlo).

La referida mochila se abultó con sucesivas vacancias tras la derrota de Fujimori en 2021 a manos de Castillo, a quien presionó, aprovechando sus debilidades, hasta que él intentó disolver el Congreso por lo que lo arrestaron y condenaron a 11 años de cárcel y la vicepresidenta Dina Boluarte lo reemplazó con la venia del Congreso.

La caída de Castillo dio lugar a una gran protesta de casi tres meses con un saldo de 50 muertos, de la que el Parlamento, encabezado por el partido de Fujimori, Fuerza Popular, ha liberado de responsabilidades a Boluarte y a varios de sus ministros y jefes militares involucrados.

Aunque Fujimori y su partido niegan haber gobernado , sus detractores señalan que un cúmulo de decisiones y actitudes impopulares del Parlamento y de Boluarte están también en la mochila de la candidata.

“La responsabilidad de lo que sus representantes hicieron en el hemiciclo recae sobre su líder (Fujimori), y el electorado lo tiene muy presente y también lo tenían presente quienes decían que iban a viciar su voto y ahora lo estaban pensando”, señaló Chaparro,

Además de los partidos que se han aliado con Sánchez, destacadas personalidades progresistas o de centro, desistieron de la neutralidad que mantenían por sus reservas a Sánchez y anunciaron su voto por él, por considerar que la candidata es un peligro; o han reconocido que votar blanco o viciar el voto es favorecer a Fujimori.

De cualquier manera, nadie se puede atrever a formular un pronóstico, aunque es casi seguro que la victoria será por estrecho margen, cuando la prensa que apoya a Fujimori ha insinuado la posibilidad de una situación crítica como la de 2021.

Algunos de esos medios han sostenido que puede ser una maniobra contra Fujimori el cambio de lugar de un grupo de centros de votación que en la primera vuelta se instalaron en parques y plazas y se trasladaron a escuelas u otros locales cerrados, a pedido de la Policía, para evitar riesgos. (Texto y Foto: Cubasí)

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