La Habana, 20 oct.- La denuncia sobre el intento de infiltración terrorista neutralizado por Tropas Guarda Fronteras el pasado 25 de febrero en aguas de Villa Clara tiene una segunda parte. Si la primera entrega, publicada a finales de febrero, abordó los hechos principales y la versión oficial de las autoridades cubanas, esta ampliación aporta nuevos elementos de la investigación y recoge declaraciones de los terroristas que sobrevivieron al enfrentamiento, así como de otros implicados detenidos posteriormente.
Leer más: Dan a conocer nuevos detalles de la investigación de la infiltración armada desde los Estados UnidosLa transcripción del material confirma que el hecho reciente volvió a ratificar la autoría de actos terroristas contra la Isla, organizados y financiados desde Estados Unidos. La lancha procedente de la Florida fue detectada a 3,7 millas al oeste de Bahía de Cádiz, en el municipio Corralillo. Los implicados salieron hacia Cuba en horas de la noche del 24 de febrero, divididos en dos grupos, cinco en cada embarcación. Una de las embarcaciones se averió tras cuatro o cinco horas de navegación y decidieron pasar las armas y los pertrechos al “Tornado”, que logró llegar a Cuba. La travesía se demoró precisamente por ese transbordo.
Según el relato, llegaron a la zona de los canalizos cercana al área donde fueron interceptados finalmente, a partir de su detección, y sufrieron una encalladura temporal. Cuando detectaron que la embarcación de Tropas Guarda Fronteras se acercaba para identificarlos, trataron de huir. Se produjo una persecución y, en un momento en que la lancha de Tropas Guarda Fronteras se estaba acercando, varios de los infiltrados que venían en la embarcación del “Tornado” comenzaron a disparar contra la embarcación, hiriendo con dos disparos al comandante.
El enfrentamiento armado dejó cinco agresores abatidos y varios detenidos. La segunda parte de la denuncia subraya que las confesiones de los implicados durante este tiempo han revelado la magnitud de una conspiración organizada y financiada por una cabecilla radicada en la Florida.
“Las declaraciones de los imputados señalaron como la principal organizadora de este hecho a Maritza Lugo Fernández, una cubana residente en Estados Unidos, cabecilla del autodenominado Movimiento Revolucionario Partido Democrático 30 de noviembre, Fran País”.
La investigación reveló que traían 11 armas largas, 15 pistolas, además de cócteles Molotov, niples con sustancias explosivas, medios de comunicación, walkie-talkie, teléfonos satelitales y una estación Starlink. En una finca de su propiedad en Estados Unidos, según el material, se prepararon algunos de los implicados.
El texto identifica, entre quienes están detenidos en Cuba y otros que continúan en territorio estadounidense, a Leordan Enrique Cruz Gómez, Raúl Manuel Pupo Quevedo, Javier Verovides Rodríguez, Amijail Sánchez González, Duniel Hernández Santos, José Manuel Rodríguez Castelló, Conrado Galindo Sariol y Cristian Ernesto Acosta Guevara.
Asimismo, señala que las investigaciones del Ministerio del Interior revelan que desde hace varios años Maritza Lugo aglutina fuerzas para cometer hechos de sabotaje en Cuba. La propia implicada afirma en la transcripción:
“Hace más de 40 años que ese régimen me acusa a mí de ser terrorista, de todo lo que se le ocurra. Yo vengo haciendo actividades ante la dictadura de Cuba desde que estaba en Cuba. Y cuando llegué aquí a Estados Unidos también empecé”.
Durante el intento de infiltración del mes de febrero fueron capturados Amijail Sánchez González y Leordan Enrique Cruz Gómez. Ambos están incluidos en la Lista Nacional de Personas y Entidades Designadas como Terroristas, respaldada por la resolución 1373 del Consejo de Seguridad de la ONU, que establece la obligación de los Estados Partes de prevenir y enfrentar estos actos.
Según la transcripción, Sánchez González promovió y financió ataques con cócteles Molotov contra el Tribunal Municipal Popular de Centro Habana, contra la sede de los CDR Provincial en La Habana, el corte del cable de fibra óptica en Sierra de Cubitas, Camagüey, y varios incendios de cañaverales y sedes de comités militares en la provincia de Cienfuegos. Cruz Gómez, por su parte, reclutó a cubanos residentes en Estados Unidos y los entrenó con el fin de ejecutar una intervención armada.
Otro de los implicados en los preparativos para infiltraciones en Cuba, Ardenys García Álvarez, residente en Estados Unidos desde 2014, fue capturado en octubre de 2024 cuando llegó en una moto acuática con armamento. En sus planes estaba formar una red de personas en el territorio nacional y planeaba atentar contra unidades militares. También fue detenido en noviembre de 2022 Alfredo de León Fernández, capturado en una operación de tráfico de personas.
El material indica que todos ellos forman parte de organizaciones anticubanas radicadas en Estados Unidos, como la Nueva Nación Cubana, Cuba Primero, el Partido Republicano de Cuba o los movimientos Escudo Cubano o Autodefensa del Pueblo, y fueron reclutados a través de redes sociales.
Las confesiones de Amijail Sánchez, Leordan Cruz y Ardenys García han sido determinantes para conocer la magnitud de esta conspiración. Sin embargo, el principal foco de la investigación está en Maritza Lugo Fernández, quien sigue activa organizando y financiando acciones terroristas desde Estados Unidos contra la soberanía de Cuba.
“Yo en lo personal vivo tranquila, yo no me preocupa lo que ellos digan, porque estoy bien clara, consciente de que todo eso es mentira. Ellos lo que están tratando es de tergiversar todo a su manera, como lo han hecho siempre, porque los principales terroristas en el mundo son ellos, que matan y hacen todo lo que les da la gana como les da la gana”, afirma Lugo Fernández en la transcripción.
El material destaca que resulta muy significativo que personas y organizaciones designadas como terroristas por las autoridades cubanas, lo que es público y notorio, puedan con tanta impunidad estar preparando una operación de infiltración con tantos medios abiertamente en territorio de los Estados Unidos, sin que las autoridades actúen de manera alguna para impedirlo.
Los imputados confesaron que su misión al infiltrarse era tomar unidades militares y entregar armamento al pueblo para organizar un levantamiento contra el gobierno cubano que provocara una intervención militar del gobierno estadounidense. Asimismo, Duniel Hernández Santos fue detenido y manifestó en su declaración que su autodeportación tuvo como objetivo organizar las actividades violentas de los individuos que pretendían infiltrarse por vía marítima. El video señala que el gobierno norteamericano ha utilizado la autodeportación de ciudadanos como un modus operandi para ejecutar acciones de sabotaje en países como Venezuela y ahora en Cuba, aprovechando la figura del retorno voluntario para infiltrar a personas con fines desestabilizadores.
La Constitución cubana, en su artículo 16, establece el total rechazo del país a los actos terroristas de cualquier naturaleza. Cuba ha firmado los 19 actos o decisiones derivadas de la comunidad internacional, incluidas las convenciones internacionales sobre terrorismo, y entre estas se destacan las que tienen que ver con los actos cometidos mediante artefactos explosivos y la convención contra el financiamiento al terrorismo.
El Ministerio del Interior mantiene la alerta máxima y advierte que no se tolerará ningún intento de desestabilización mediante la violencia. También destaca que quienes desde Estados Unidos propiciaron la finca para cometer estos hechos, prepararon y garantizaron los medios de transporte en tierra y las embarcaciones, y propiciaron la compra, adquisición y acumulación del armamento y todos los pertrechos, cometen el delito de financiamiento del terrorismo.
Las autoridades norteamericanas están al tanto de todos los detalles de la investigación, pues se les han entregado los elementos recabados durante el proceso. La investigación continúa abierta. (Texto y Foto: Cubadebate)
