Tokio, 25 ago.- China, Corea del Sur y Corea del Norte reaccionaron de forma enérgica y variada ante el vertido de agua radiactiva de la central nuclear de Fukushima, en Japón, iniciado la víspera.
Mientras el gobierno sudcoreano pidió transparencia y responsabilidad durante las descargas del peligroso líquido, Beijing y Pyongyang condenaron la decisión de Tokio calificándola de “irresponsable” y “falta de ética”.
El portavoz de la Cancillería china, Wang Wenbin, declaró que el vertido es un comportamiento “extremadamente egoísta e irresponsable”, al “transferir abiertamente al mundo el riesgo de contaminación radiactiva”.
El diplomático instó a Japón a “corregir inmediatamente” este proceso y evitar que el agua de Fukushima “se convierta en una vergüenza” para el país.
El vocero añadió que, en respuesta a estas acciones, China y otras partes implicadas tienen derecho a tomar medidas preventivas legítimas, razonables y necesarias para garantizar la seguridad del medio marino y la salud humana.
La Administración General de Aduanas de China anunció el 24 de agosto la decisión de suspender la importación de productos acuícolas de Japón.
Por su parte, el primer ministro de Corea del Sur, Han Duck-soo, declaró que su gobierno espera sinceridad a la hora de revelar información sobre el proceso, que previó “continuará durante los próximos 30 años”.
Han agregó que “el escenario ideal habría sido evitar por completo la descarga de agua contaminada”, pero reconoció al mismo tiempo que “expertos de todo el mundo comparten la opinión de que una preocupación pública excesiva es innecesaria”.
Desde Corea del Norte el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores del país condenó la decisión de las autoridades japonesas y exigió que esta nación “debe revertir inmediatamente su decisión” pues esta “amenaza gravemente la vida, la seguridad y el futuro de la humanidad”.
“Japón asumirá toda la responsabilidad por las catastróficas consecuencias que acarreará su falta de ética”, declaró el funcionario, quien también señaló lo sucedido como “un acto poco ético que destruye el entorno geoecológico y pone en peligro la existencia de la humanidad”.
El comunicado norcoreano subraya que, aunque Tokio asegura que el agua vertida ha sido purificada y no es peligrosa, se ha demostrado científicamente que no es así y que sigue conteniendo grandes cantidades de nucleidos radiactivos extremadamente peligrosos, como cesio, estroncio, rutenio o tritio.
El 24 de agosto, Japón comenzó a verter al mar el agua que se había utilizado para enfriar los reactores averiados de la central nuclear de Fukushima, y que se sometió luego a una depuración en el sistema ALPS, que permite eliminar radionúclidos de 62 tipos, menos el tritio. Los vertidos se prolongarán por unos 30 años.
El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) sostiene que esas descargas son seguras e instaló una oficina en la central de Fukushima para monitorearlas y asegurarse de que se acatan los estándares de seguridad pertinentes, pero aun así el plan suscita recelos de Rusia, China, las dos Coreas y los habitantes de los municipios próximos a la planta nuclear.
El agua era almacenada en unos gigantescos tanques en el recinto de la central, los que ya se han llenado casi al 90 por ciento de su volumen. (Texto: Sputnik, con información de RT) (Fotos: AP, Sputnik y AFP)
