Madrid, 5 abr.- La displicencia y la falta de ambición terminó por sentenciar al Real Madrid y hoy, LaLiga de Fútbol de España tiene un marcado color azulgrana, con el Barcelona de líder relajado.
En Barcelona había razones para el festejo anticipado. Se impuso con cierta angustia al Atlético Madrid 2-1 y obtuvo de esta forma siete puntos de ventaja sobre la “casa blanca”, a siete jornadas del final de la liza.
Aunque cargó con todas las culpas, el técnico merengue Alvaro Arbeloa, volvió a fallar en su propuesta, sin que por ello fuese el responsable único del revés ante el Mallorca 1-2.
Le faltó pegada, entrega y convicción a un equipo merengue que virtualmente puede dar por perdido el torneo español y se aferra ahora, más por la mística y la esperanza, a lograr un buen resultado en la Champions League.
Sin duda fue Kylian Mbappé el único en intentar el gol ante la portería bien defendida por Leo Román. Ingresó Vinicius Junior en el complementario y tampoco tuvo éxito, hasta la aparición de un cabezazo milagroso del recién reincorporado Eder Militao para el empate 1-1 a los 88 minutos.
La alegría fue efímera, cuando a los 91 el kosovar Verat Muriqi logró el definitivo 2-1 para los mallorquines, que se alejan del descenso. Los merengues con Arbeloa cayeron ante clubes de media tabla hacia abajo (Osasuna, Getafe y ahora Mallorca).
Con una única tabla de salvación tangible, sin bien muy complicada, al Real Madrid le resta este martes solventar el partido de ida nada menos que ante uno de los favoritos para conquistar la Champions este año, el Bayern Munich.
Será en cuartos de final, con la vuelta en tierras bávaras la próxima semana. Aunque sigue en pie la máxima de que “nunca des por muerto al Real Madrid”, con el nivel de fútbol mostrado parece poco probable que supere esta prueba de fuego.
Mientras, el Barça hacía lo suyo en un partido difícil de explicar. Para los culés era una oportunidad de oro hacia la conquista de LaLiga, en tanto los del Atleti, en su casa del Estadio Metropolitano, tampoco podía dejar de competir ante su afición.
El éxito llegó, básicamente, con la expulsión de Nico González, que dejó con 10 hombres a los colchoneros a los 52 minutos. Hasta entonces el cotejo marchaba 1-1, con goles de Giuliano Simeone a los 39 y de Marcus Rashford a los 42.
Con mucha fortuna, el Barcelona consiguió el triunfo, con superioridad numérica y un rebote que dio en el hombro derecho de Robert Lewandowski y disparó el balón hacia las redes de la portería rival a los 87 minutos para el 2-1.
Todos los focos de martes y miércoles estarán en el Santiago Bernabéu en el primer caso, Real Madrid-Bayern Munich, y en el Camp Nou al día siguiente con otra película Barcelona-Atlético Madrid. (Texto y Foto: PL)
