El pasado 29 de agosto, un tornado asoló con su fuerza destructiva una porción de la zona más antigua de la medio milenaria ciudad de Camagüey; este 4 de septiembre un nuevo tornado, de esperanza, alegría y certeza en el futuro, estremeció de una punta a otra a la legendaria urbe y a la provincia agramontina, con risas infantiles, de la muchachada adolescente y de los jóvenes, cuando los centros de enseñanza de todos los niveles llenaron sus aulas.
Así fue ese remolino en toda Cuba, con un arcoíris de uniformes identificativos de las diversas enseñanzas y con la certeza de proseguir con toda firmeza ese postulado del Programa del Moncada, escrito con sangre de la Generación del Centenario liderada por Fidel, y que hoy día la inmensa mayoría del pueblo cubano hace realidad. (Pedro Paneque Ruiz/ Radio Cadena Agramonte.)
