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Velerista cubana fija rumbo a Santo Domingo 2026


La Habana, 15 ene.- Caibarién ha puesto sus aguas a disposición de la vela cubana, y por años ha visto formarse y crecer a generaciones de veleristas. En esa tradición se inscribe la historia de regreso y superación de Mary Rosy Díaz Urbay. 

A finales de 2025, la villaclareña de 28 años, selló su pasaje a los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo 2026, tras ubicarse en el noveno lugar del Campeonato Mundial de Sunfish, en Ecuador.

«Aquella resultó una competencia fuerte, de mucha calidad, con gran cantidad de competidores. Se trató de mi primera competencia de ese nivel de exigencia y excelencia», rememoró la muchacha, en exclusiva con JIT.

Según Díaz Urbay, la posibilidad de acceder al cupo centrocaribeño fue objeto de estudio previo al evento.

«Conocíamos los rivales y quiénes optaban por puestos de clasificación; a partir de ahí se trazaron las estrategias para las regatas. Fue una bonita y desafiante experiencia, y estoy muy contenta por el resultado», afirmó.

Para la joven velerista esta conquista es más que un logro deportivo.

«Es muy difícil llegar a un evento mundial enfrentándonos a a las dificultades y escaseces de recursos que enfrentamos. Pero ha sido la oportunidad para demostrar que trabajando duro se pueden cumplir metas», aseveró.

Fascinada por la vela desde los diez años, se formó en la clase ILCA 6; sin embargo, la vida tenía otros planes para ella. Luego de un lustro en el equipo nacional, en el cual la recibieron con 14 años, se retiró para culminar su carrera universitaria. Hoy es graduada de ingeniería industrial.

Poco después la sorprendió el paréntesis por la pandemia de la Covid-19, y luego llegó la maternidad. Su regreso al alto rendimiento, en enero del pasado año, ha sido un acto de valentía. 

Con una niña pequeña, y tras siete años alejada de la competencia de élite, Mary Rosy no solo retomó el timón, sino que lo hizo en una clase nueva para ella: el Sunfish.

Prepararse en tiempo récord para certámenes cruciales en un barco distinto se convirtió en su meta inmediata.

«Es una clase parecida y a la vez muy diferente al ILCA 6, en la que me especialicé. Me motiva el reto de lo nuevo», confesó la campeona de los Juegos del Atlántico, España, en 2015.

Rumbo a Santo Domingo 2026, la villaclareña es realista y ambiciosa. «Hay que entrenar mucho, algo que se nos complica porque solo contamos con dos barcos de sunfish. La competencia será fuerte, pero haremos lo mejor que podamos», ratificó. 

Seguir los pasos de la campeona de San Salvador 2023, Jaimet Ruano, quien es su amiga y consejera, supone presión y motivación.

«Lo que corresponde ahora es hacer mucho ejercicio físico para lograr la forma óptima y pulir detalles que nos fallaron en el mundial. Trataremos de igualar o acercarnos a la hazaña conseguida en los pasados Juegos», añadió.

Bajo la guía de quien ella misma llama su «súper entrenador», Vicente de la Guardia, a cargo de su preparación física y técnico-táctica, la ingeniera aspira a continuar cosechando éxitos en su deporte.

No obstante, se siente satisfecha con sus logros y agradecida con quienes la acompañan en su carrera deportiva, aunque alega que tiene que «robarle» horas al mar, a fin de dedicar tiempo a su hija, a su esposo, a sus padres y a su hermana.

«Mi familia lo es todo, y me considero privilegiada de tenerlos apoyándome en todo momento. Me impulsa a mejorar y seguir navegando», manifestó. (Texto y Foto: Cubasí)


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