
Groelandia, 18 ene.- Una marea humana colmó este sábado las céntricas plazas y avenidas de Copenhague en una de las mayores manifestaciones de las últimas décadas en Dinamarca, convocada para expresar un categórico rechazo nacional e internacional a la insistencia del presidente estadounidense, Donald Trump, por adquirir la soberanía de Groenlandia.
La movilización, de carácter pacífico pero cargada de emotividad, constituye un contundente mensaje civil frente a las presiones económicas y geopolíticas procedentes de Washington.
La chispa que encendió la protesta fue la advertencia lanzada por Trump el pasado viernes, donde señaló que “podría imponer un arancel” a cualquier nación que se interponga en su propósito de anexionar el vasto territorio autónomo danés, reconocido mundialmente por su inmensa riqueza mineral y su valor estratégico en la reconfiguración de las rutas árticas. Este ultimátum comercial, percibido como un acto de coerción, ha galvanizado no solo a la sociedad danesa, sino también a la comunidad groenlandesa residente en Dinamarca.
La elección de la fecha no fue casual: la marcha se desarrolló en paralelo a la visita oficial de una delegación de alto nivel del Congreso de Estados Unidos, de composición bipartidista, cuyo objetivo explícito ha sido calmar las aguas y expresar el desacuerdo de una parte sustancial del establishment político estadounidense con la retórica confrontacional y las tácticas de amenaza empleadas por la Casa Blanca.
Un océano de banderas danesas y groenlandesas, con sus característicos colores rojo y blanco, inundó la plaza del Ayuntamiento, mientras los manifestantes coreaban al unísono “Kalaallit Nunaat”, el nombre indígena de Groenlandia, en una poderosa reafirmación cultural. La concentración, iniciada al mediodía local, tiene previsto culminar con una marcha simbólica hacia la sede de la embajada estadounidense, en un gesto político de alto significado. (Texto y Foto: Cubadebate)