
Cuentan que el mundo entero estuvo pendiente de aquella epopeya que, durante tres meses, se libró en suelo cubano y que un periódico estadounidense llegó a calificarla como algo más cercano a los prodigios de la leyenda que a los anales auténticos de nuestro tiempo.
Y en efecto, 130 años después, los especialistas todavía se preguntan cómo aquel contingente, que nunca pasó de los cuatro mil 500 hombres, pudo atravesar un territorio en el que el enemigo tenía desplegados alrededor de 200 mil soldados.
Todo había comenzado con la partida de las huestes mambisas, el 22 de octubre de 1895, desde Mangos de Baraguá, para concluir en el poblado pinareño de Mantua, último baluarte español del occidente de Cuba, el 22 de enero de 1896.
Los historiadores aseguran que, ante la llegada inminente de las fuerzas insurrectas, el alcalde de Mantua y dos integrantes del cabildo dispusieron en acta que la villa se entregaría sin resistencia.
Así que cuando la columna invasora comandada por Antonio Maceo hizo su entrada, hubo repique de campanas y una alegría inusitada entre su población.
Sobre los detalles de la jornada, el historiador Enrique Pertierra comentaría que el regimiento de Vueltabajo marchaba a la vanguardia, porque Maceo, de tan hidalgo que era, le había concedido el honor a los pinareños de entrar primero en Mantua.
Al cabo de mil 800 kilómetros de marcha, en los que las tropas mambisas sostuvieron 27 combates, ocuparon 22 pueblos importantes y le arrebataron al enemigo abundantes pertrechos, la Invasión a Occidente –considerada la mayor hazaña militar cubana del siglo XIX– llegaba a su fin.
Con ella se cumplía el viejo propósito que nunca logró concretarse durante la contienda del 68, de extender la guerra a todo el país, obligando así al ejército español a dispersar sus fuerzas y a combatir a lo largo de la Isla. Además, se superaba, por fin, el fantasma del regionalismo, y se destruían las principales fuentes de riqueza con que la metrópoli española financiaba la guerra.
El Generalísimo Máximo Gómez, el otro gran artífice de la Invasión junto a Maceo, la definiría como el gran movimiento militar que aseguraba para más tarde el triunfo final de la Revolución. (Texto y foto: Granma Digital)