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Nicolás Guillén y Minas: un vínculo entre tradición y poesía (+ Fotos)


Camagüey, 23 ene.- En el norte de la provincia de Camagüey se halla Minas, un encantador pueblo que el aclamado poeta nacional de Cuba, Nicolás Guillén evocó con cariño al referirse a él como “tierra de palmeras y violines”.

Este lugar, rico en historia y tradiciones, sirvió como un importante telón de fondo para la vida y la obra de este notable juglar, quien halló en sus calles y en la calidez de su gente un espacio propicio para cultivar su creatividad y su fuerte compromiso social. La atmósfera vibrante de terruño alimentó su poesía, convirtiendo cada rincón del pueblo en una fuente de inspiración que resonaría en sus versos.

A mediados de la década de 1940, la familia Guillén encontró en Minas un hogar temporal. En la casa marcada con el número 216 de la calle Ayestarán, la hija del poeta, Raquel Guillén, junto al doctor Orlando Hernández recibió a Nicolás en un entorno familiar y acogedor que fue testigo de numerosos momentos significativos de su vida. En ese pequeño refugio halló tanto inspiración como descanso, y desde allí solía asomarse a las calles de Minas con la mirada de un poeta y amigo del pueblo.

Uno de los recuerdos más queridos que ha sido transmitido por su nieto, Nicolás Hernández Guillén, evoca las tardes en El Corralón, un amplio espacio abierto frente a la estación del ferrocarril donde el poeta se reunía con los niños del barrio. En ese lugar Guillén y los pequeños se dedicaban a construir barriletes de colores, mientras él compartía con ellos fascinantes historias sobre Cuba y su rica tradición heroica.

Durante esas ocasiones el poeta señalaba un algarrobo que aún se erige con firmeza en la zona y les contaba a los niños cómo, bajo su sombra, el líder independentista Ignacio Agramonte había trazado un 26 de noviembre de 1868 el camino hacia la libertad de Cuba, hecho que hoy conocemos como la Reunión de Las Minas.

El dolor por la muerte de Jesús Menéndez inspira a Nicolás Guillén en Minas

El 22 de enero de 1948 ocurrió un trágico suceso. El capitán Joaquín Casillas abordó el tren en el que viajaba Jesús Menéndez en Manzanillo, con la intención de arrestarlo. Sin embargo, debido a su inmunidad, el líder sindical se negó a seguir al militar y le dio la espalda, lo que llevó a Casillas a dispararle, causando su muerte.

Este acontecimiento dejó una profunda huella en Nicolás Guillén, quien era muy cercano a él. En honor al General de las Cañas, escribió su extenso poema Elegía a Jesús Menéndez, considerada una de sus obras más importantes, que completó en 1951.

En medio de su profundo dolor, el poeta encontró en la serenidad de Minas la calma que necesitaba para finalizar su obra. En la intimidad de una de las habitaciones de la casa de su hija, se sumergió en la creación de versos que retratan la fortaleza y el sufrimiento del pueblo cubano ante la pérdida de uno de los líderes sindicales más destacados de los azucareros.

"Las cañas iban y venían,  
desesperadas, agitando  
las manos.  
Te avisaban la muerte,  
la espalda rota y el disparo."

Hoy, la memoria de Nicolás Guillén perdura en Minas gracias a una placa ubicada en la vivienda de la calle Ayestarán número 216, que inmortaliza su presencia en ese lugar. Este monumento se erige como un símbolo del patrimonio cultural camagüeyano y rinde homenaje a quien supo captar en sus versos el espíritu mestizo y poético de Cuba, dejando un legado que trasciende el tiempo y las generaciones. (Maykel Torres La Rosa/Radio Cadena Agramonte) (Fotos del autor y tomadas de Internet)


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