
El sistema de la cultura en Camagüey, además de sus múltiples funciones en pos de garantizar el crecimiento espiritual de los agramontinos, se convirtió en actor social de primer orden en la vida de las comunidades.
En un territorio marcado por la diversidad, el arte se presenta como un puente de integración, un espacio de resistencia y un instrumento de cohesión social.
El escenario para el desarrollo cultural en Camagüey no se encuentra ajeno a la actual situación provocada por el bloqueo energético y la escasez de combustibles, sin embargo la creatividad y la voluntad hacen que el arte se reinvente y se acerque a los barrios, incluso durante las festividades más citadinas como la Semana de la Cultura, en la cual se priorizaron las presentaciones y galas en horario diurno para reducir el uso de iluminación artificial y de equipos de sonido con alto consumo.
Además, los eventos, presentaciones y talleres se trasladaron a plazas y parques para aprovechar la luz natural, y durante el evento Desafíos en el manejo y gestión de ciudades se debatió cómo conservar el patrimonio cultural sin dependencia de energías convencionales.
Este y otros ejemplos sirven para visibilizar el trabajo artístico e integrar a las personas en celebraciones de mayor alcance, pues no se trata únicamente de los resultados creativos, sino de reafirmar que la cultura es parte esencial de la vida cotidiana y el vínculo con las comunidades es lo que le da sentido.
Actualmente, las instituciones promueven recitales de poesía, de narración oral y con música acústica, que requieren menos recursos tecnológicos, y se mantiene con algunas limitaciones el Corredor Cultural, con sus atractivas presentaciones en enclaves abiertos como las plazas del Gallo y de los Trabajadores.
Las escuelas de arte asumieron horarios flexibles para sus programas académicos a partir de la reorganización según la disponibilidad energética y trasladaron los ensayos y clases prácticas a las mañanas, como en la Escuela Vocacional de Arte, el Conservatorio José White y la Academia Vicentina de la Torre, potenciando, además, el uso de energías renovables en las instituciones culturales agramontinas.
Existe también una inversión en paneles solares para respaldar la enseñanza artística, así lo hizo saber Kenny Ortigas Guerrero, director provincial de Cultura, en encuentro con sus trabajadores.
El Centro de Casas de Cultura de Camagüey ocupa un lugar central en ese entramado y desde allí se coordinan proyectos que llegan a los municipios y consejos populares, garantizando que la acción cultural no se concentre en las cabeceras urbanas y se extienda hasta los espacios más apartados.
Existen diversas comunidades de la Ciudad de los Tinajones a donde, según los especialistas de Comunicación de la Dirección Provincial de Cultura, se llevan cotidianamente propuestas artísticas; entre estas se pueden mencionar La Belén, La Mosca, La Esperanza, El Oriente, Agramonte, La Caridad, El Carmen, La Vigía, El Retiro y La Guernica.
Por su parte las Artes Escénicas se adaptan a las nuevas contingencias electroenergéticas al mantener las programaciones en horarios diurnos y espacios abiertos. Teatros y grupos culturales ajustan sus programas a la disponibilidad eléctrica, como prevé Teatro del Viento, que realizará sus puestas en horas de la tarde en la Casa de Cultura Ignacio Agramonte, que posee una excelente iluminación natural.
En Camagüey se demuestra que la cultura constituye instrumento de transformación social y espacio de resistencia frente a las adversidades, su presencia en comunidades reafirma que la identidad, la participación y la creatividad constituyen elementos esenciales para construir un futuro más inclusivo. (Texto: Roger Rodríguez Martín/Radio Cadena Agramonte) (Foto: Internet)