
Rumania, 8 mar.- A los seres humanos nos gusta pensar que estamos arriba de la cadena alimenticia, pero minimizar microorganismos como las bacterias es un grave error. Tan solo recordemos a la Yersinia pestis, causante de la peste negra, a Vibrio cholerae, responsable del cólera, a Mycobacterium tuberculosis, encargada de la tuberculosis y a Salmonella entérica, causante de la tifoidea. Todas ellas mortíferas protagonistas en la historia de las pandemias.
Aunque aún seguimos vivos, el Instituto de Biología de Bucarest de la Academia Rumana encontró una super bacteria de hace 5 mil años, la Psychrobacter SC65A.3, capaz de vivir en un ambiente tan frío como una cueva de hielo. Por su alta capacidad adaptativa, observar su genoma es importante para entender cómo ha sobrevivido en un ambiente tan desfavorable.
Al parecer su habilidad de resistencia ante el frío también se refleja en la presencia de antibióticos. Según la United Nations Environment Programme (UNEP) el medio ambiente es fundamental para transmitir genes de resistencia entre microorganismos.
Un mecanismo natural anterior a la humanidad el cual deberíamos conocer, tomando en cuenta que existen bacterias como la Psychrobacter SC65A.3, capaces de resistir una buena parte de nuestros antibióticos. Citando a la UNEP “la prevención es una parte de la solución”, aunque prefiero decir “más vale prevenir que lamentar”.
De acuerdo con la Dra. Cristina Purcarea, autora principal de la investigación, la cepa de bacterias “muestra resistencia a múltiples antibióticos modernos y es portadora de más de 100 genes relacionados con la resistencia”.
En total se probaron 28 antibióticos de 10 clases diferentes como la rifampicina, la vancomicina y la ciprofloxacina encargados de tratar tuberculosis, colitis e infecciones urinarias.
Al parecer Psychrobacter SC65A.3 es resistente a la trimetropina, clindamicina y el metronidazol, fármacos comunes para tratar infecciones en pulmones, piel, sangre, aparato reproductivo y sistema digestivo.
Además de identificar los 100 genes relacionados con la resistencia, los investigadores también descubrieron 11 que podrían tener la capacidad de eliminar o inhibir bacterias, hongos e incluso virus. Pero aún existen 600 genes con funciones desconocidas. Aun así, no creo que erradicar bacterias a nivel genético sea una gran decisión.
Suponiendo que se crea una vacuna capaz de quitarle las defensas a las bacterias, también podríamos enfermar e incluso morir. Por ejemplo, el intestino necesita bacterias para descomponer y absorber nutrientes de la comida.
Sin ellas nuestro cuerpo no puede funcionar adecuadamente, por eso muchas veces luego de un tratamiento con antibióticos necesitamos ingerir probióticos o lactobacilos para compensar el daño.
Más allá de las aplicaciones en la medicina, deberíamos estudiar a las bacterias a mayor profundidad para realmente entender cómo han logrado vivir durante casi 4 mil millones de años.
Recordando que la Microbiology Society las cataloga como los organismos más adaptativos y versátiles de la tierra. Citando a Darwin, “no es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que mejor se adapta al cambio”. (Texto y Foto: Cubadebate)