EDITORIAL
Conmemoramos en esta jornada el aniversario 70 del asalto a los cuarteles Moncada, de Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo, el 26 de julio de 1953, inmersos en la materialización de los postulados por los que ofrendó su vida aquella generación heroica, en medio de las complejidades que impone el bloqueo y la guerra subversiva dirigida a desacreditar cuanto hace el país para salir adelante.
El compromiso de justicia social y equidad que guio el pensamiento de aquellos patriotas decididos a conquistar por medio de la acción armada el respeto a la dignidad humana, la libertad plena, la independencia y el decoro inspira cada una de las transformaciones presentes en todas las esferas de la vida económica y social del país ante la persistente hostilidad del gobierno de Estados Unidos.
Aun bajo esas circunstancias hemos levantado una obra popular que coloca a la mayor de las Antillas al nivel de las naciones más avanzadas en indicadores claves del desarrollo humano, y que cada cubano agradecido tiene el deber moral de preservar y seguir mejorando en beneficio de todos.
Si bien es mucho lo que queda por hacer, desde la porción de la isla grande que ocupa la provincia de Camagüey, los herederos de El Mayor General Ignacio Agramonte y Loynaz han sido capaces de remontar las dificultades desde la iniciativa creadora en sectores como la biotecnología, la innovación, la infraestructura del turismo, o en áreas destinadas a incrementar la producción de alimentos, para satisfacer las necesidades de la población, aspecto aún no logrado y, además, sustituir importaciones.
Al calor de la efeméride se concluyen nuevas obras de beneficio económico y social, no sólo en el municipio de Carlos Manuel de Céspedes, ganador de la conmemoración central en la provincia, sino en otras localidades donde se revitalizan viviendas, centros de la producción y los servicios, y comunidades.
Los obstáculos que enfrentamos, lejos de menguar la voluntad revolucionaria de la mayoría, fortalecen el optimismo en que Fidel educó a este pueblo.
De manera paralela está la convocatoria de la máxima dirección política del territorio a revertir los impactos ocasionados por las intensas lluvias de los primeros días de junio en sembradíos, viviendas e instituciones de diversos tipos, con un aprovechamiento óptimo de los recursos y el esfuerzo mancomunado de los camagüeyanos.
Otros retos principales se encaminan a fortalecer la empresa estatal socialista y otras formas de gestión, al igual que afrontar con energía el alza de los precios, desde un enfoque socialista que vele por el bien colectivo.
Representan también urgencias para los camagüeyanos mejorar los resultados en el Programa de Autoabastecimiento Territorial; cumplir los planes de siembra de cultivos varios, manteniendo la estabilidad en su distribución; así como impulsar la zafra azucarera y la recuperación ganadera, rubro identitario del territorio.
He aquí algunas de las batallas de estos días. Tan inmensas como alcanzables son las metas que enfocamos hacia el futuro prometedor que alentó a los moncadistas y que se materializarán para las generaciones venideras.
La conmemoración del aniversario 70 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes constituye un hito en la continuidad histórica de la Revolución Cubana.
Al rendir homenaje a la Generación del Centenario y a la gesta del 26 de Julio reafirmamos desde El Camagüey la inclaudicable decisión de seguir forjando la unidad, inspirados en el legado de Martí y de Fidel, para enfrentar y vencer todos los obstáculos.
Cuando el Día de la Rebeldía Nacional es presencia viva en la memoria y en el aliento renovado, Cuba cuenta con su pueblo y, muy especialmente, con la energía apasionada de sus jóvenes, en quienes habita el ímpetu de los que hace siete décadas supieron derrumbar los muros de la ignominia para enaltecer el alma de la Patria. (Foto: Archivo)
