Christopher Daniel es el mundo para Juan Infante Argüelles (+Fotos, Posts y Audio)

Por Gladys Dailyn Morera Cordero/Radio Cadena Agramonte.

Hace casi ocho años Juan Infante Argüelles no imagina la vida sin la sonrisa de su hijo Christopher Daniel, un pequeño que es y se sabe especial, aunque con tres días de nacido la vida le deparó una parálisis cerebral infantil.

Para el Licenciado en Traumatología Pediátrica, profesión que desempeña en el Hospital Pediátrico Eduardo Agramonte Piña, de Camagüey, se trata del diagnóstico más difícil al que se ha enfrentado en toda su carrera.

Confiesa que ser padre es simplemente una oportunidad de evolución y crecimiento personal, y "gracias a ese amor desde el primer momento he sentido la necesidad de luchar por él”.

Su mirada muestra una ventana abierta a un sinfín de sensaciones y mientras conversa lo hace entre risas y lágrimas, como quien no quiere omitir un detalle de la experiencia de criar a un hijo con necesidades especiales, y más cuando supone una tarea llena de desafíos. 

“En Chris no veo impedimentos cuando hace valer sus deseos de salir adelante, de lograr su independencia, y no lo digo como una manera de convencer a nadie de sus cualidades o aptitudes, sino como lo haría cualquier padre que se siente feliz y orgulloso de su hijo”.

Revela que pocas veces lo ha visto llorar, quizás por ese carácter chispeante y alegre propio de los niños que les permite ganarse el cariño de quienes le rodean, o por la certeza de tener el amor que demanda en cualquier circunstancia.

Próximo a cumplir 38 años de edad, Infante Argüelles asegura que los últimos ocho han sido los mejores de su existencia, y reconoce que solo entendió el verdadero significado de la paternidad desde el mismo instante en que su esposa dio a luz, esa compañera que hoy agarra su mano muy fuerte para andar juntos en la misma dirección: la de Christopher.

“Lo primero que debo decir del padre de mi hijo es que es muy responsable, entregado, dispuesto, cariñoso, sencillo y humano, esta última una cualidad que nace con cada persona, pero que se hizo más fuerte desde que Christopher Daniel llegó a nuestras vidas", comenta Yarisbel Basulto Ramírez, la esposa de Juan.

"Como papá de un niño en situación de discapacidad, él se sobrepone a todo por ese cariño, por eso aseguro que soy una mujer dichosa al ver cómo vela por la felicidad de nuestro pequeño, cómo se desvive por una sonrisa o por un “te amo papito”, y eso lo hace no rendirse y ser un guerrero”.

Sin dudas Juan Infante Argüelles abraza la felicidad y la esperanza en el día a día junto a su familia, mientras acompaña cada consulta, intervención quirúrgica, o tratamiento de Chris -la luz de sus ojos- porque quiere asegurase de que el pequeño sepa que su padre siempre estará a su disposición.

En la actualidad Christopher Daniel Infante Basulto destaca entre sus compañeros de segundo grado en la escuela especial Ignacio Agramonte, de Camagüey, donde ya aprendió a leer y a escribir.

Además logra la movilidad de sus miembros superiores e inferiores gracias a sus maestros, a las sesiones de equinoterapia, a la rehabilitación, y también a las dos operaciones -la última de ellas realizada en La Habana-, en lo que por supuesto influye la armonía del hogar.

Juan prefiere aferrarse a la idea de que todo estará bien, incluso cuando siente el mayor de los miedos, en un camino difícil, como bien le explicaron los especialistas desde el inicio.

Dado su quehacer como traumatólogo pediátrico, este joven profesional atiende casos similares al de su Chris, una labor a la que entrega lo mejor de sí, al tiempo que simultanea acciones “para  no perderme ningún detalle de la evolución y desarrollo de mi hijo”.

“La comunicación entre nosotros es tal que él logra entenderme cuando le explico que debe portarse bien porque lo van a operar y que eso es para salir juntos a caminar en un futuro cercano, o cuando le digo que papá tiene que trabajar y atender a otros niños como él.

Solo nos hemos separado en el tiempo que estuvo ingresado en La Habana, mientras yo esperaba  afuera, y en el 2017, cuando viajé a Rusia y contaba las horas para regresar”.

Por esas y otras razones más difíciles de explicar, Juan Infante Argüelles descubre el significado de ser padre en cada sonrisa de Christopher Daniel o en un abrazo cuando lo llama papá, esa palabra de solo dos sílabas que resulta tan grande cuando el pequeño la dice y que tiene la magia de curarlo todo.

En su retoño este padre camagüeyano encuentra cada día las fuerzas para ganarle la partida a la discapacidad sobre la base de la perseverancia y el amor. (Fotos: Cortesía del entrevistado)

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