Camagüey, 1ro. ago.- La Empresa de Bebidas y Refrescos de Camagüey (EMBER), como otras del Ministerio de la Industria Alimentaria (MINAL), enfrenta los retos de un equipamiento con muchos años de explotación y el impacto del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a Cuba.
Liuven Veloz González, director de la entidad, destacó que gracias a las innovaciones se garantiza el cumplimento de los planes, en un contexto complejo para la adquisición de piezas de repuesto y materias primas imprescindibles.
Detalló que en la Unidad Empresarial de Base (UEB) Fábrica de Ron y Vinos Puerto Príncipe, de la cabecera provincial, los trabajadores buscan alternativas para mantener en funcionamiento la máquina de llenado y suplir las piezas necesarias para los filtros de clarificación de la bebida alcohólica.
Esa industria cuenta con todas las condiciones para ampliar las naves de almacenamiento; sin embargo, presenta dificultades para la obtención de los barriles de añejamiento, envases que son de importación, al igual que algunos modelos de botellas empleados.
Veloz González también se refirió a los problemas en la elaboración de refrescos, asuntos en el que las esencias, ácidos y emulsiones son gestionados en otros países, y cuya producción depende, en su mayoría, del protagonismo de los técnicos, quienes mantienen en funcionamiento la tecnología búlgara de la UEB Fábrica de Refrescos 23 de Agosto.
La UEB Fábrica de Vinagre y Vino Seco Élite cuenta con un equipamiento obsoleto pero conserva su vitalidad gracias a las reparaciones alternativas, esenciales en los acetificadores para la fermentación.
El directivo provincial aseguró que aún en estas condiciones, unidas a las dificultades de los proveedores para la compra de paquetes tecnológicos y la importación de insumos, la Empresa de Bebidas y Refrescos de Camagüey aboga por la eficiencia y la productividad en el 2023. (Texto: Gladys Dailyn Morera Cordero/ Radio Cadena Agramonte) (Fotos: perfil en Facebook de Bebidas Camagüey)
