Por Pedro Paneque Ruiz / Radio Cadena Agramonte
Cada periodo vacacional en Cuba trae aparejado una consecuente necesidad de ahorro de energía, lo cual debe redundar en beneficio, tanto para la economía global como para la doméstica.
El incremento del consumo energético está dado por una mayor utilización de equipos de climatización y en el proceso productivo de algunas esferas, sobre todo las proveedoras de los centros de recreación, lo que implica un obligado dominio de los índices de consumo y el más estricto control diario.
También hacen crecer la demanda energética la mayor disponibilidad de capacidades de alojamiento en las instalaciones del Campismo Popular para el presente verano, al igual que en otras entidades del turismo nacional e internacional, incluidas las casas de renta del sector no estatal, por el constante crecimiento de visitantes al país.
Existen ejemplos de altos consumidores de electricidad, como el frigorífico “Stefan Borisov Nikolov”, en la ciudad de Camagüey, donde tradicionalmente aplican variantes para abrir las cámaras de frío sólo en el horario de la mañana y lograr la máxima utilización de espacio y altura en cada una de ellas.
También apagan los compresores de frío de las neveras que pueden promover un gasto innecesario por el bajo nivel de utilización y siempre paran todos sus equipos de refrigeración en el horario de mayor demanda, sin deterioro en la calidad de la conservación.
Ese colectivo se ha convertido en pilar del ahorro de energía eléctrica, en momentos cuando se requiere de una mayor racionalidad de recursos de todo tipo.
Tal proceder ha posibilitado dejar de consumir cada mes más del 5 % del plan asignado, sin que se reporten quejas de sus clientes acerca del estado de los productos que almacena.
Muy buenos resultados han arrojado las medidas de reserva energética que aplican los trabajadores de esa instalación, válidas para extenderse a sus similares en la provincia y el país, mucho más si se tiene en cuenta que el suministro de electricidad en Cuba es subsidiado.
En la generalidad de la población cubana se ha borrado de la memoria los indeseables apagones en la década del 90 del pasado siglo, necesarios en determinado momento, pero muy entorpecedores de la cotidianeidad, por lo cual es imprescindible hacer todo lo que se pueda para evitarlos, en bien de la sociedad y del bolsillo de cada cual. (Foto: Cubadebate)
