Por Juan Mendoza Medina/ Radio Cadena Agramonte.
Líder, padre, artista; hombre sensible y de pueblo. El Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque se despidió físicamente hace hoy 11 años, pero su impronta es imposible de olvidar.
Su hijo Juan Guillermo (JG), como los cubanos todos, tenemos en él un ejemplo sin par. “Significa todo, lo que sé y aprendí se lo debo. Es mi guía, mi mayor orgullo es ser su hijo.
“A 11 septiembres de su desaparición física, siento mucha tristeza, sí, pero a la vez estoy orgulloso de hacer en la vida todo lo que me enseñó”, comentó JG a Cadena Agramonte a través de WhatsApp.
Evidentemente, como artista, hubo una influencia de Almeida en este joven cantante. “Influyó desde el primer momento de mi carrera musical, ya que me dijo que si decidía formar mi propia orquesta, tenía que estar consciente que del trabajo, esfuerzo y dedicación dependían las familias del resto de los integrantes del grupo; reflejo de su humanismo y compañerismo”.
Sus consejos, considera JG, “fueron muy importantes; hablaba con mucha pasión sobre cómo componía y hacía sus letras. Era muy espontáneo. De momento iba en el carro, sacaba un blog de nota que traía en el espaldar del asiento, se ponía a escribir y me decía: léeme lo que dice ahí, que le voy a poner la música”.
“De sus canciones, preferidas tengo varias: El traguito, Qué le pasa a esa mujer… Ahora, recientemente, acabo de concluir un disco, que está en proceso de mezcla en Santiago de Cuba, con 11 temas de él, varios inéditos, y he encontrado canciones bellas que no conocía. Será un disco con el que se va a identificar la juventud”.
Muchos recuerdos guarda Juan Guillermo con su padre en Camagüey, “de las tribunas abiertas; de la finca La Lupe, de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, de la cual siempre estaba pendiente para que produjera y pudieran beneficiarse de ella los miembros de la organización. Y ahora, este lazo que culturalmente me une a Camagüey, me enorgullece, porque a él le hubiera encantado”.
“La gente me dice que tengo mucho que ver con mi padre, no solo física sino también sentimentalmente. Dicen que soy muy humano, me gusta ayudar a las personas, colaborar con artistas que todavía no se han dado a conocer, que están luchando por lograr sus sueños. Todo eso lo aprendí de él; incluso, el saber levantarme cuando he caído o tenido algún problema”.
Eran las nueve y cuarto de la noche cuando fui a darle un beso allí donde estaba sentado viendo televisión. «Papá, voy a salir a un concierto en el Salón Rosado de La Tropical». Como si supiera que nos iba a dejar, me cogió la mano y me la apretó duro, duro, duro. Pero duro como nunca lo había hecho. Me miró a los ojos y me dijo: «Cuídate, mi hijo», y yo salí. No había llegado ni a la primera rotonda de Playa cuando mi hermana Diana me estaba llamando: «Corre, papá falleció».
Me cuenta mi madre que después que me fui, se había ido con ella para el cuarto. Se acostó, le tomó la mano y cerró los ojos. Murió de un paro respiratorio. (Fragmento de entrevista a JG publicada en el diario Juventud Rebelde, el 10 de septiembre de 2019).
11 años han transcurrido desde la partida de Juan Almeida Bosque, sin que su impronta desaparezca, porque “sus enseñanzas son muy difíciles de olvidar”.
Será, por siempre, el Comandante de la Revolución, el hombre, el amigo y el padre que no olvidan ni JG, ni el resto del pueblo de Cuba, “que espero lo siga queriendo como lo quiere, a pesar del tiempo, porque para nosotros todavía está vivo”. (Foto: Archivo)
