Audífonos de escudo

Por Lorena Chávez Fernández/ Radio Cadena Agramonte.

Recorro todos los días el mismo camino de mi casa al trabajo, y conozco cada detalle del trayecto; he calculado incluso el tiempo que me tomo en llegar de un punto a otro. Para ser exactos, son 30 minutos los que me separan de mi destino.

Quien lee o escucha esta historia pensará seguramente que no hay nada de extraordinario en ella; una simple rutina. Sin embargo, mi travesía tiene una particularidad: voluntariamente, anulo mi capacidad auditiva.

Sonará absurdo, sí, porque, ¿qué persona en su sano juicio procura estar sorda todos los días?

Resulta que es este mi mecanismo de defensa, que he adoptado a pesar de los riesgos que supone para mi salud.

¿De qué me protejo? De algo lamentablemente común, que algunos llaman piropo o galantería, pero que para mí muchas veces es acoso.

Sucede siempre; proviene de sujetos desconocidos, pero que me resultan familiares por sus recurrentes ansias de “halagarme” como me visto, como camino, o como “estoy”.

Por eso cargo el teléfono cada noche y me aseguro de llevar los audífonos conmigo, a todo volumen si es preciso.

Camino entonces entre admiradores al ritmo de la música que escucho, y los observo en sus inútiles intentos de llamar mi atención.

Adivino por sus caras y gestos el mensaje, y procuro evadir los más intensos ataques.

A veces me he cuestionado mi forma de actuar; quizás debería enfrentarlos o sentirme adulada con sus comentarios.

Sin embargo, he descubierto que no soy la única que usa la música como escudo. Cientos de féminas la utilizan, esas que se incomodan con supuestos piropos y terminan poniendo en riesgo a diario su vida por el miedo a las miradas y los comentarios indiscretos.

Lo cierto es que en pleno siglo XXI, ante tanto desarrollo y lucha por la igualdad de género, seguimos siendo acosadas a la luz pública y pese al amparo de las leyes.

Es tiempo ya de tener una sociedad donde las mujeres caminen a gusto por las calles, sin necesidad de audífonos, donde los hombres las respeten y valoren; una sociedad equitativa y armónica, para que no se repita tanto mi historia. (Foto: Tomada de Internet)

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