Por Lucilo Tejera Díaz/Servicio Especial de la AIN.
En las reuniones de diciembre pasado del Consejo de Ministros y en las sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, se informó que el pronóstico de crecimiento del PIB para 2014 sería de 2,2 %, inferior al 2,7 finalmente alcanzado en el año anterior.
Adel Yzquierdo, miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba (PCC) y vicepresidente del Consejo de Ministros, señaló que ese modesto pronóstico se sustentaba en la búsqueda de las reservas existentes en el país para lograr eficiencia, así como mejor planificación y control sobre las inversiones.
Influirá en la disminución del PIB la reducción de los precios de productos de la exportación de Cuba, fundamentalmente el azúcar y el níquel, al tiempo que se prevé suban en otros alimentos en el mercado mundial, y esto repercutirá en mayores gastos de importación de no garantizarse la producción nacional.
En el caso específico del azúcar, 2013 marcó la caída del 17 % en el precio internacional, y llegó a cifras no vistas desde antes de 2008, en cotizaciones que ahora se mueven entre 15 y 16 centavos de dólar la libra.
Para muchos conocedores de esta economía, los registros que se alcanzan en la comercialización del endulzante rondan el umbral de la rentabilidad, y hay productores en diversos sitios del mundo los cuales ven la posibilidad de cambiar de cultivo, y dejar a un lado la caña.
No es el caso de Cuba, donde se apuesta por el crecimiento de la gestión azucarera, tanto en la fabricación de crudo con vistas a la exportación como en la elaboración de diversos derivados de esa agroindustria.
Pero, ¿qué pueden hacer los trabajadores de este sector en la actual zafra y en las venideras para contribuir a obtener mayores ingresos en divisas ante los efectos de la caída en los precios del mercado mundial?
Hay dos cuestiones decisivas el propósito: reducir costos y elevar la producción. ¿Cómo conseguirlo? Se deben a vías de hecho diversas tareas que se sintetizan en una palabra: eficiencia.
Los azucareros saben para ello, pero urge que cada cual tenga buen desempeño en su puesto de labor para moler más caña, con mejores rendimientos agrícolas e industriales; fresca; cosecharla cerca de los ingenios para evitar las distantes transportaciones, y sacar lo más posible de la sacarosa en los tallos.
Se suma la impostergable necesidad de sembrar más caña y no dilatar por tiempo mayor el que cada central cuente con la materia prima suficiente para zafras de 150 días. Todo esto es posible y también en otros frentes del propio sector.
En eso consiste la relevancia del aporte de los cañeros y azucareros a la economía cubana para enfrentar la baja en las cotizaciones internacionales del crudo, las cuales, según analistas, se mantendrán en 2014 alrededor de los 15 centavos de dólar la libra.
