Por Indira López Karell/ Radio Cadena Agramonte.
Para el camagüeyano Víctor Álvarez Borges, en Ernesto Guevara de la Serna destaca la laboriosidad, además de las cualidades como combatiente revolucionario, líder y ser humano.
Che fue el creador del trabajo voluntario en Cuba, el 22 de noviembre de 1959, en el Caney de Las Mercedes, Sierra Maestra, en la actual provincia de Granma.
Con especial admiración, Víctor atesora su participación junto al Che durante dos ocasiones en esas intensas jornadas productivas, en un contexto en el cual la Revolución cubana precisaba del apoyo mancomunado de hombres y mujeres.
“Tuve la satisfacción de participar en la primera zafra del pueblo realizada en Camagüey, donde corté caña junto a mis compañeros en el mismo campo que el Che, en la granja Indio Hatuey, del central Noel Fernández, municipio de Minas.
Al concluir fuimos en la caravana con él para el municipio de Nuevitas, donde inauguró la primera fase de la fábrica de alambres con púas y electrodos.
“Después, en el año 1962, me encontraba en la Escuela Nacional de la Central de Trabajadores de Cuba “Carlos Rodríguez Careaga” y fuimos convocados por su dirección para un trabajo voluntario en el puerto de La Habana y, para orgullo mío, allí volví a coincidir con él.
“Recuerdo que cuando lo vi estaba con su carretilla en la mano y trabajando intensamente en el muelle”.
¿Cómo era el contacto con el Che en esas jornadas de trabajo Voluntario? ¿Recuerda alguna anécdota en particular?
“Como es conocido, el Che trabajaba junto a la clase obrera en las más disímiles tareas: lo mismo lo encontrábamos en zonas agrícolas, en los muelles, en la construcción, centros industriales y otras obras económicas importantes. Una característica suya era que solía laborar durante muchas horas y siempre estaba dispuesto a encarar los trabajos más rudos o difíciles.
“No toleraba la más mínima desorganización, el formalismo o cualquier situación ajena a la actividad en cuestión. Tanto es así, que en una ocasión un periodista se le acercó para entrevistarlo en pleno apogeo de trabajo y le dijo que solo le concedería la entrevista cuando concluyera la jornada.
“Él entendía el trabajo voluntario como el vehículo que prepararía el camino hacia una nueva etapa de la sociedad, donde no existirían las clases y, por tanto, debían sumarse todos. Para él no había distinción alguna entre el trabajador manual y el intelectual, entre obrero o campesino. Siempre predicó con el ejemplo, aun siendo Ministro de Industrias.”
¿Qué importancia le atribuye al principio guevariano del trabajo voluntario en la construcción del Socialismo?
“Sin dudas, la concepción del Che del trabajo voluntario revitalizó a la clase obrera cubana, cuando la Revolución requería del apoyo de las masas populares para impulsar la economía.
“Recuerdo que se hacían periódicamente y participaban activamente los 25 sindicatos que existían en aquel entonces. Para nosotros, dar nuestro granito de arena era más que un llamado, una necesidad de servir a la Patria y forjarnos, como lo es hoy para las nuevas generaciones el cometido de ser como el Che.
“Y es que, como él expresaba, el trabajo voluntario no debía mirarse solo por la importancia económica para el Estado, sino como el factor para el desarrollo de la conciencia".
Al conmemorarse 50 años de la caída del Guerrillero Heroico, ¿cómo cree que le rinden tributo las nuevas generaciones?
“Pienso que el Che es ese arquetipo de hombre que los revolucionarios y hombres de bien quisiéramos alcanzar siempre. Siento gran regocijo al ver que su legado no se ha perdido en la juventud actual, cómo han contribuido en la recuperación de la provincia luego del paso del huracán Irma y me enorgullece su espíritu de trabajo en cada tarea de la Revolución. Mientras existan muchachos y muchachas así, su ejemplo continuará multiplicándose”.
A la distancia de sus más de ocho décadas de andar, Víctor Álvarez Borges, gloria del movimiento obrero camagüeyano, reconoce como uno de los principales premios que le concedió la vida, haber conocido a Ernesto Guevara de la Serna, quien “hasta el final de sus días fue fiel defensor de las causas justas, paradigma del trabajo y del hombre nuevo”. (Collage: Archivo)
