Cintas amarillas por los antiterroristas cubanos prisioneros en EE.UU

Por: Pedro Paneque Ruiz/ Radio Cadena Agramonte

Cuando el Héroe de la República de Cuba, René González,  convocó a los cubanos dignos a portar este 12 de septiembre cintas amarillas, como las que usarán los familiares de los Cinco para exigir el regreso de sus hijos, actualmente encerrados en cárceles yanquis, a la patria, inmediatamente agencias cablegráficas extranjeras titularon la convocatoria como un llamado de las autoridades o el oficialismo cubanos, como  califican a todo lo que no sea disidencia, entiéndase mercenarios al servicio imperial y contrarrevolucionario.

De momento me molestó tal título, pero más tarde coincidí con esa clasificación, pues, que mayor autoridad puede haber para esa humanitaria convocatoria, que la de un Héroe de la República de Cuba, un hijo digno de la patria que, al igual que sus compañeros, arriesgó su vida y penetró la mafia miamense con el fin de desmembrar sus agresiones contra Cuba, y preservar también la integridad del pueblo norteamericano.

Que mayor autoridad y oficialismo puede haber para seguir ese empeño, que el de la inmensa mayoría de un pueblo que sin esperar al día 12 del mes en curso, aniversario 15 de la injusta sentencia, ya luce con todo orgullo y pasión cintas amarillas.

Y así como se canta en el popular tema “Tie a Yellow Ribbon round the Old Oak Tree” (Ata una cinta amarilla alrededor del viejo roble), que también va a sonar durante la jornada, ya en Cuba niños, hombres, mujeres y ancianos visten de amarillo, como emblemático requerimiento por los Cinco,  a palos santos como Ciguarayas, Ceibas y Yagrumas, Guayacanes, Caobas, Cedros, Algarrobas, Mijes,  Yayas, Caguairanes y Quiebrahachas.

En verdad hay oficialismo y autoridad para ese justo reclamo de libertad, ya que la cubana es una nación de creyentes, y en la simbología bíblica de los colores el amarillo es Gloria de Dios, y si se tiene en cuenta que el sincretismo popular cubano, por cierto bastante difundido y enraizado hasta en comunidades en el exterior, nos muestra a Oshun como reina de los ríos, los lagos y el oro; se le conoce por ser muy sensual y dulce, como genuina representación  de la mujer cubana y sus colores son el amarillo y el dorado; su número el 5 y se sincretiza con Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, o la Virgen de la Caridad del Cobre, o simplemente Cachita,  una de las advocaciones de la Virgen María.

Es la Patrona de Cuba; solemne nombramiento proclamado por el Papa Benedicto XV en el año 1916. Posteriormente en un viaje realizado por Juan Pablo II a la Isla en el año 1998, coronó con gran dignidad a la Virgen como Patrona de Cuba, y Benedicto XVI le otorga el 26 de marzo de 2012 la Rosa de Oro de la Cristiandad, con motivo del cuatrocientos aniversario de la aparición de la imagen.

Muy claros están René González, toda Cuba, y sin lugar a dudas muchos amigos en el mundo, en portar las cintas amarillas, color de la luz solar, del mediodía, del oro, del camino central y recto, del curso de la acción ideal que yace entre dos extremos, del optimismo, de la  iluminación y del entendimiento, el color de la diversión, la amabilidad y lo positivo y desde ahora, color para el reclamo justo de libertad para nuestros cinco hermanos.

Son infinitas las razones para portar desde ahora las cintas amarillas en cada pecho de cubana y cubano, donde quiera que esté, en cada sitio de esta Isla  y más allá, con el propósito de que sean devueltos a casa Ramón, Fernando, Gerardo y Antonio, como ya lo hizo René.

El color amarillo representa la justa exigencia de muchos amigos en el mundo y del pueblo decoroso de Cuba, que es poder y oficial en el socialismo.

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