Combate de La Sacra: táctica de Gómez y capacidad definieron victoria cubana

Recopilación de Manuel Cano Iglesias/ Colaborador de Radio Cadena Agramonte.

Confirmada la muerte del Mayor General Ignacio Agramonte y Loynaz, el Gobierno de la República en Armas designó al Mayor General Máximo Gómez Báez  para que se hiciera cargo  de la jefatura militar del Departamento del Centro. Comienza así el Generalísimo a escribir su historia en los campos camagüeyanos, donde llevó a cabo varias importantes acciones militares, entre ellas el Combate de La Sacra, en Najasa.

En un lugar próximo a Najasa, Gómez se hizo cargo de la jefatura militar del Departamento del Centro, dándose a la tarea  de inspeccionar los talleres, hospitales y tropas que funcionaban en esta zona.

Organizó las tropas, lo cual le permitió salir a operar por distintos lugares de la provincia. Entre el 7 y el 15 de octubre acampó en Santa Ana y en Carrasquillo. El 29 del propio mes llegó a Las Pulgas, lugar donde conoce de la proximidad de una columna española a la que sigue el rastro por Puerta de Golpe, San José, y luego Loma Alta, Sebastopol hasta Palma Hueca. Durante este recorrido una patrulla fue hostilizando al enemigo.

Gómez acampó con sus  fuerzas en este lugar, inmediatamente envió en busca de vituallas a algunos asistentes a la finca Los Arrieros, quienes regresaron rápidamente con la información de que en este sitio había fuerzas españolas compuestas por unos mil 500 hombres a las órdenes del brigadier Manuel Báscones.

Se trataba de fuerzas de infantería, dos piezas de artillería, tres compañías, una sección de caballería y 150 guerrilleros.

En las primeras horas de la tarde se desencadenó el combate de La Sacra. Ramón Roa, uno de los protagonistas de la acción, describió cómo ocurrieron los hechos:

“Dos parejas de exploradores salieron inmediatamente hacia allá; con las instrucciones del caso, y sus disparos que iban gradualmente aproximándose, nos indicaron  a las claras (…) que el enemigo nos venía encima (…) nuestro general (…) había mandado sobre la finca al teniente Javier de la Vega con  ocho números de la caballería de Caonao y aquel valiente oficial fue el primer obstáculo con que tropezó el Brigadier Báscones que capitaneaba a nuestros ilustres contrincantes.

“Aquellos tiradores (…) sostuvieron el fuego con ellos largo rato, aunque con las intermitencias propias de las circunstancias”.

Como resultado de esta operación el enemigo sufrió más de 300 bajas entre muertos y heridos, dejando un pozo criollo lleno de cadáveres, además de los prisioneros. Se les ocuparon 25 caballos, 57 rifles, monturas y otros efectos.

Refiriéndose a las bajas cubanas, Gómez dijo: “Me retiré con 12 bajas, 4 muertos y 8 heridos” Al siguiente día acampó en Carrasco, desde este lugar envió una pequeña fuerza compuesta por unos 40 hombres para hostilizar al enemigo, que no se atrevió a salir del escondite donde se encontraba.

Varias fueron las causas que propiciaron la victoria de las armas cubanas sobre un Ejército que lo aventajaba en número: la táctica empleada por Gómez y su capacidad combativa, la alta moral del Ejército Libertador y la razón de luchar por la independencia  de la patria.

Las dotes militares de Máximo Gómez facilitaron la derrota del enemigo en el combate de La Sacra. Con 400 jinetes se enfrentó a una tropa española de cerca de dos mil hombres y la derrotó ocasionándole innumerables bajas.

La importancia de esta acción estriba en que puso de manifiesto las dotes militares de Gómez, que efectuó constantes movimientos con sus soldados, lo cual le permitió derrotar al enemigo. (Imagen: Archivo)

 

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