Cuba y Vietnam, unidas siempre

Por Erik Pacheco Fandiño/ Radio Cadena Agramonte.

La noticia del fallecimiento el pasado viernes de Tran Dai Quang, presidente de la República Socialista de Vietnam, me trasladó hasta el mes de septiembre de 1969, y aquellas jornadas de duelo por la desaparición física de Ho Chi Min, el legendario Tío Ho, líder indiscutible de ese pueblo hermano.

A mi corta edad, orientado por mi maestra, leí por primera vez “Un paseo por la tierra de los anamitas”, de nuestro Héroe Nacional José Martí. De aquel texto casi incomprensible para mí, recuerdo una frase: “La libertad de un pueblo pequeño es más necesaria al mundo que el poder de un Rey ambicioso”.

Transcurrieron solo seis años y los habitantes de la valiente, hermana y noble nación del sudeste asiático, expulsaron al invasor yanqui. Era 30 de abril de 1975; un helicóptero sobrevoló encima de la embajada norteamericana en Saigón, apoyando la estampida, ante el empuje de las Fuerzas de Liberación de Vietnam del Sur.

Dos años antes nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro había llegado hasta las zonas liberadas del país asiático para llevar el mensaje combativo y de aliento del pueblo cubano, el Partido Comunista y sus Fuerzas Armadas. También, combatientes de esta Isla rebelde aportaron el concurso de sus modestos esfuerzos por la victoria final.

El orgullo y alegría por estar en tierras que defendían mujeres y hombres de un valor y entereza sin límites, se reflejaba en el rostro de Fidel. Visitó los lugares en que los combatientes vietnamitas dieron lecciones imperecederas para la historia, de cómo lucha un pueblo por conquistar su libertad.

No haber estado antes allí para conocer personalmente al querido Tío Ho, fue motivo de tristeza para el líder histórico de la Revolución Cubana, la cual desde el 2 de diciembre de 1960 había restablecido relaciones diplomáticas con ese pueblo hermano.

Tras la victoria contra el imperio yanqui, la palabra empeñada de que, por Vietnam estábamos dispuestos a dar hasta nuestra propia sangre, recibió acciones concretas: el desminado de puertos y zonas de combate, recibió la valiosa cooperación de militares cubanos.

Brazos solidarios de constructores de la Isla se trasladaron hasta esa tierra y edificaron obras que robustecieron la entrañable amistad. Médicos, enfermeras y especialistas de varias profesiones, cuentan entre quienes han dado su aporte solidario.  

En la década de los 80 del pasado siglo, el poder del imperio intentó atacar militarmente a nuestra nación, quienes se decían nuestros amigos, se negaron a prestarnos ayuda y en ese instante, cientos de especialistas militares vietnamitas, acudieron de inmediato a brindar sus experiencias.

La patria de Ho Chi Min es solidaria con nuestro país; su actitud se corresponde con los históricos lazos de amistad revolucionaria, combativa y socialista entre ambos pueblos, partidos y gobiernos. Ante los embates de eventos meteorológicos, frente al recrudecimiento del bloqueo imperialista, la presencia vietnamita no se hace esperar.

Tran Dai Quang, el presidente de la República Socialista de Vietnam, fue el último estadista que visitó a Fidel unos días antes de la desaparición física del líder histórico de la Revolución Cubana, un simbolismo que marcará la historia de las relaciones entre ambos pueblos.

Quiso esa veleidosa historia, que el legendario Ho Chi Min y nuestro Héroe Nacional José Martí, tengan vínculos estrechos al igual que sus pueblos; el Tío Ho nació el 19 de mayo de 1890, exactamente cinco años antes de que cayera combatiendo por la libertad de Cuba, el Apóstol de nuestra independencia.

La partida física del Presidente vietnamita, amigo entrañable del pueblo cubano y de su líder histórico, provoca un hondo pesar en los revolucionarios de ambas naciones y el mundo, pero su entrega en el cumplimiento de la misión al frente de su pueblo, será eterna. (Foto: Archivo)

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