El 26 de todos los días en Cuba libre

Por Rolando Sarmiento Ricart/ Colaborador de Radio Cadena Agramonte.

Cuando Fidel y los jóvenes de la Generación del Centenario martiano asaltaron la segunda fortaleza militar de la dictadura de Fulgencio Batista en el país (1953), la escasa economía cubana dependía de Estados Unidos y las penurias sociales y el abandono de la mayoría de los entonces cinco y medio millones de habitantes conformaban un escenario caótico.

Esas verdades las expuso el líder de la Revolución en el histórico documento La Historia me absolverá, después de ser apresado en las estribaciones de la Gran Piedra y “deportado” junto con sus compañeros a Isla de Pinos (actual Isla de la Juventud), desde donde denunció en cautiverio los crímenes y la corrupción del Gobierno impuesto por Batista mediante un golpe de Estado militar, un año antes del ataque a las principales fortalezas militares de Santiago de Cuba y Bayamo.

El factor sorpresa se abortó tras la alarma de la guardia cosaca en el cuartel Moncada, y el grupo de valerosos jóvenes no pudo tomarlo, ante más de mil efectivos bien armados que se protegían en su interior.

El presidente golpista,  Batista, ordenó masacrar a los asaltantes: matar a diez por cada soldado caído; sin embargo, triunfó el heroico ejemplo y, como dijo el teniente Sarría al detener a Fidel y algunos de sus compañeros y no entregarlos al sanguinario Comandante Pérez Chaumont, “las ideas no se matan”.

Después vendrían la amnistía del Gobierno corrupto ante el reclamo popular, los preparativos de la expedición en México, el desembarco del yate Granma, la Sierra Maestra, la lucha clandestina y el triunfo del 1ro de enero de 1959 tras la huida del tirano, quien se llevó millones de pesos y dejó a cambio millón y medio de desempleados y gente sin trabajo estable, 200 mil familias campesinas sin tierras en un país donde más de la mitad de los suelos fértiles estaban en manos extranjeras y no menos de tres millones de hectáreas permanecían ociosas.

La Revolución acogió a miles de adultos analfabetos, niños carentes de escuelas, famélicos y llenos de parásitos, sin atención médica mínima. Un número superior a los  2,2 millones de cubanos pagaban altos alquileres por encima de sus ingresos y 2,8 millones vivían en la oscuridad urbana por falta del servicio eléctrico.

En el momento del triunfo, Fidel tenía solo 33 años de edad y junto al pueblo cubano, después de repartir las tierras a quienes las trabajaban, hasta entonces explotados por los terratenientes, encabezó con el ejemplo y su pueblo la gran cruzada de cumplir el Programa del Moncada que, felizmente, se vio traducido en una Cuba equitativa, incluyente, que hoy corresponde perfeccionar e impulsar más a los nuevos asaltantes de la Historia.

Las nuevas generaciones tienen por delante tiempos complejos de retrógrado bloqueo y amenazas imperiales, pero las respalda un surtido arsenal de ideas y múltiples escenarios de materialización del programa social nacido con aquel 26 de Julio, en el diario cumplimiento del deber en una Cuba libre y socialista. (Foto: www.granma.cu)

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