El amor que no necesita explicación

Ser patriota: el amor que no necesita explicación Foto: Internet

Hay palabras que se vuelan si tratas de atraparlas con definiciones. “Patriota” es una de esas. Porque más que un concepto, es un latido.

Ser patriota no es ponerse una bandera en el pecho. Es llevarla adentro, sin darte cuenta. Es que te salga sola.

Es llegar a un lugar y reconocer el olor de la tierra mojada después de un aguacero de verano. Es saber que el café de la mañana no sabe igual en ninguna otra parte. Es que te alegre el alma oír un son, una guajira, una rumba, y que sin pensarlo se te muevan los pies.

Ser patriota es querer las calles por las que aprendiste a caminar. Los árboles que te vieron crecer. La esquina donde te sentaste a conversar hasta que saliera el sol. Es sentir que el mar que baña esta isla es un poco tuyo, porque en él aprendiste a nadar, porque en él flotaron los sueños de tu abuelo.

Es también el cariño a lo que no es perfecto. A los caminos rotos, a las casas de columnas viejas, a la esquina donde está la bodega de siempre. Porque lo queremos no por cómo luce, sino por lo que ha vivido con nosotros.

Ser patriota es tener presente a los que se fueron y a los que se quedaron. Es saber el nombre de tu barrio, el de la fruta que daba el patio de tu abuela, el del pájaro que canta al amanecer. Es heredar sin proponértelo las historias, los refranes, la manera de hacer el congrí, la paciencia para esperar, la alegría para compartir aunque haya poco.

A veces uno cree que patriotismo es algo grande, de discursos o fechas señaladas. Pero la verdad es que se vive en lo pequeño: en ayudar al vecino sin que te pida, en regar la mata que sembró tu papá, en enseñarle a un niño el nombre de las estrellas en esta noche cubana que es única en el mundo.

Es defender lo que amas sin necesidad de gritarlo. Cuidando. Queriendo. No dejando que nadie te quite la memoria, ni la forma tuya de hablar, ni el orgullo callado de saber de dónde vienes.

Porque al final, ser patriota es sentir que esta tierra te hizo, que este cielo te cubre, que esta gente es tu gente, yque, aunque todo cambie, aunque pase el tiempo, hay algo adentro que te ata a este pedazo del mundo con un nudo de amor que no se desata.

Y eso no es de izquierda ni de derecha. Eso es del corazón.

Eso es Cuba, y eso somos. (Texto: Yaliesky Rivero Alvarez/colaborador de Radio Camagüey)

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