El cuidado que la madre Tierra merece de sus hijos

Por Dania Díaz Socarrás/ Radio Cadena Agramonte.

¿Cuántos, ya hombres y mujeres en Cuba recuerdan de su etapa de estudiantes los concursos sobre el medio ambiente en que participábamos lo mismo con unos versos que con un dibujo lleno de humo, aves, bosques y llamas?

Muchos hemos tenido etapas de prestarle mayor o menor atención a la naturaleza, pero hace tiempo y con mayor urgencia, la Pachamama -la madre tierra en las voces de Latinoamérica- lo exige.

Para entenderlo basta escuchar un par de noticias, ver en las redes las imágenes de incendios, recordar que también nosotros somos una de las tantas especies a las que les cambia el hábitat, el clima y un día, tristemente, desaparecen.

Hoy, si pensamos en proteger el medio ambiente se impone cumplir uno de sus mayores retos: la mitigación de los efectos del cambio climático y la conciencia de que enfrentarlo es, sin falsas alarmas, cuestión de vida o muerte.

De modo que para que niños,  jóvenes y adultos cuidemos a la madre natura hay que enseñar y razonar el porqué hacerlo.

En Cuba esto se traduce en el apartado diez del Plan de Estado Tarea Vida, misión imposible sin la correcta mediación de la esfera educacional y la participación de las nuevas generaciones.

Esas indicaciones que marcan el camino para salvaguardar el entorno natural en la mayor de las Antillas convidan a elevar la percepción del riesgo y aumentar el nivel de conocimiento y el grado de colaboración de toda la población en el enfrentamiento al cambio climático y a formar una cultura que fomente el ahorro del agua.

La oportunidad de incidir a la vez en los razonamientos de estudiantes, profesores, trabajadores, directivos y de la familia, sitúa a las instituciones de enseñanza al centro de una misión en la que cada entidad y cada uno de nosotros debemos aportar un granito por el bienestar común.

Con ese fin, es cada vez más necesaria la adecuada capacitación a los asesores de la actividad científico- educacional en los municipios, que son hasta el momento los responsables, junto a la totalidad de los maestros, de contribuir en el aula a la toma de conciencia.

Actualmente en Camagüey un grupo de docentes cursan la maestría en Educación Ambiental que en uno de sus acápites analiza los efectos del cambio climático, otros reciben posgrados que incluyen el tema; sin embargo, el contexto global demanda una formación individual y colectiva más precisa que nos permita entender y explicar la necesidad de protegernos.

Es tiempo de trabajar en la calidad de lo que hacemos desde las escuelas y claro está, desde el hogar.

Incentivemos, entonces, los concursos, eventos, las clases en las que de repente -porque el mundo está concatenado- pasamos de la gramática o la aritmética a los valores humanos y la Pachamama, porque la madre Tierra merece, después de darnos tanto, el cuidado de sus hijos. (Foto: Archivo)

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