Por Mariela Peña Seguí/Radio Cadena Agramonte.
En medio de diversos desafíos, el futuro inmediato de Cuba será escenario de acciones dirigidas a continuar el perfeccionamiento del modelo económico. De ahí la importancia del actual proceso de elecciones parciales para seleccionar a los delegados a las asambleas municipales del Poder Popular.
Un proceso que, este 19 de abril, llegará a su punto culminante con las votaciones, luego de que concluyera el pasado 25 de marzo la etapa de nominación.
La sociedad cubana constantemente está hablándose a sí misma a través de sus representantes, y el más cercano de ellos es el propio vecino que elegimos en la circunscripción –estructura de gobierno en el barrio- como nuestro delegado.
En ese proceso tienen un enorme peso los planteamientos de los electores, ya sea en las reuniones de rendición de cuenta del delegado o en los despachos semanales, que ese dirigente gubernativo de base debe tramitar como parte de sus deberes.
Y lo común es que a ese ciudadano se le valore por su capacidad y entrega en el desempeño de su gestión, pero sobre todo por la solución de los problemas de la comunidad que se le plantean.
Lo primero es que reciba y registre adecuadamente los planteamientos y los entregue a la Secretaría de la Asamblea Municipal, que los concilia con el Consejo de la Administración Municipal para su tramitación.
Sin embargo, un buen número de quejas e insatisfacciones no tienen como base las escaseces o limitaciones económicas.
Muchas veces la solución está en las manos de todos los vecinos, aún cuando muchos se empeñen en dejarla solo en las del delegado o delegada.
No es nuestro representante en la Asamblea Municipal del Poder Popular el único actor en el desarrollo social.
En ese empeño, la contribución de toda la comunidad, decide.
