Frank, la sonrisa que acompaña mis días (+ Audio)

Por Dione Ramos González/ Radio Cadena Agramonte.

Hay personas que te roban el alma cuando las conoces, que te hacen dar gracias a la vida por ponértelas delante y cruzar aunque sea cinco palabras con ellas.

Eso me sucedió con Frank Luis, un muchachito de 13 años de edad, sabio, valiente, que se enfrenta día a día a este mundo que pocas veces se las pone fácil a quienes son diferentes ante los ojos de algunos.

Lo conocí el 2 de abril del pasado año en la céntrica Plaza de los Trabajadores, en medio del azul que predominaba y donde 26 niños con sus maestras buscaban crear conciencia sobre el autismo. 

Sí, Frank Luis es un adolescente autista, y el ejemplo vívido de lo mucho que pueden lograr las personas que viven con esa condición.

Aquel día lo vi sonriendo y me contagió su alegría, mas robó toda mi atención cuando calaron bien profundo en los corazones de los que allí estaban, las notas que le arrancaba a su violín. Fue en ese momento que me propuse saber más sobre él.

Me acerqué y su mamá me contó que no es de escuchar mucha música, sin embargo desde pequeño pedía desesperadamente un violín; de cómo hace cuatro años logró tener uno en sus manos aun cuando ella temiera por lo que pudiera suceder, y de las clases que él tanto disfruta con su profe Lorena.

También supe de sus “hazañas”, pues Frank le interpretó varias piezas a la Ministra de Educación Ena Elsa Velázquez en una visita que efectuara a Camagüey, y de cómo, cuando se equivoca, improvisa y pone todo su empeño para que nadie se percate del fallo, “porque una de sus máximas es que si va a hacer algo, lo hace lo mejor posible”.

Con su violín, Frank defiende que lo niños que viven dentro del Espectro Autista, como él, tengan un espacio para que la sociedad sepa de sus potencialidades y se permita sorprenderse ante ellas.

En ese trozo de mañana con él, recordé al Principito y su enseñanza de que para ver bien hay que hacerlo con el corazón; entonces, tomé su sonrisa como regalo, esa que me acompañará hasta el último de mis días. (Foto de la autora)

 

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