Por Arailaisy Rosabal García/ Radio Cadena Agramonte.
Mientras escribo estas líneas y usted las lee, miles de palestinos claman por sus vidas. Con la mal llamada Operación Borde Defensivo, Israel ha convertido a Gaza en un campo de exterminio. Ya son más de mil 300 los muertos, la mayoría civiles, y de ellos casi 300 niños; siete mil los heridos y otro tanto los desplazados.
Esta nueva arremetida tuvo como desencadenante el secuestro y asesinato de tres jóvenes judíos, por parte de Hamas, suceso que no ha podido confirmarse aún. De cualquier manera, Israel no perdió tiempo, y con el supuesto de destruir los túneles que utiliza la organización para el suministro de armas y alimentos; ha convertido a Gaza en el nuevo Auschwitz.
Casas de familia, hospitales, escuelas, campos de refugiados, supermercados, industrias… han sido blanco de los bombarderos israelíes durante más de 20 largos días. Lo peor: el primer ministro Benjamín Netanyahu ha dicho públicamente que se preparan para una extendida y prolongada invasión, y los organismos internacionales, como otras tantas veces, han sido demasiado morosos.
La propia Naciones Unidas, cuyos refugios en Palestina también han sido atacados, se ha limitado a condenar los hechos. ¿Qué otra cosa puede esperarse de una organización en la que persiste el vetusto y “provechoso” derecho al veto, y de la que Estados Unidos se ha proclamado dueño y señor?
Este jueves, el diario Stars and Stripes sacó a luz pública que la semana pasada el Pentágono entregó suministros bélicos a Israel, procedentes del almacén de reservas para tiempo de guerra que Estados Unidos y Tel Aviv mantienen desde la década del 90 del pasado siglo en un lugar no revelado del territorio hebreo.
Entre las municiones constan morteros de 120 milímetros, granadas y otros sistemas letales, algunos de los cuales estaban a punto de llegar a su fecha de vencimiento y debían ser renovados.
La ayuda norteamericana a su mejor aliado en Oriente Medio supera cada año los tres mil millones de dólares, y no se limita a lo militar; el mutuo respaldo en el ámbito político entre las dos naciones es más que evidente. Hace apenas unos días, cuando el Consejo de Derechos Humanos de la ONU aprobó respaldar la protección internacional a Palestina e iniciar una investigación sobre la más reciente agresión israelí a Gaza, solo Estados Unidos votó en contra de dicha resolución.
Lo cierto es que la prepotencia de Israel tiene mucho del respaldo de Estados Unidos. Detrás de tanta violencia está la idea fija de exterminar a los palestinos, de no reconocer jamás la existencia de un estado independiente, de mellar la reconciliación entre Hamas y Al Fatah; y por supuesto, de apoderarse de un territorio con grandes yacimientos de gas y petróleo, la misma razón por la que Obama mantiene sus tropas en Iraq y Afganistán, y hace hasta lo imposible por mantener en jaque a Irán.
El odio y la avaricia de unos han tornado en infierno la vida de otros. Hace poco más de 20 días que los medios de todo el mundo nos hacen testigos de la desoladora e iracunda realidad que envuelve a Gaza: gente clamando por sus vidas, por la de sus hijos, por sus madres, por su familia… por Palestina. ¿Hasta cuándo será permisible tanta crueldad? (Foto: Cubadebate)
