Por Yusarys Benito Deliano/ Radio Cadena Agramonte.
Así como a Carmela, la profe del Chala de la película cubana Conducta, “me gusta que suenen las palabras”, que vibren y muevan corazones. Lo aprendí de mis maestros, de los tantos que tuve desde mi primera infancia hasta la universidad. Por eso, me siento en el deber de agitar hoy su alma.
A ellos, que no hallan nada más hermoso que el sonido de la tiza sobre el pizarrón, que son como ángeles guardianes que nos acompañan en la terrenal travesía de aprender la primera vocal, palabra o la decisión de elegir una carrera, deberíamos dedicarle más horas de homenaje.
Yo tuve muchas Carmela, solo que unas veces fue más joven, otras igual de experimentada, algunas más rectas, otras más cómplices, y aunque no menciono nombres, ellos saben quiénes son, porque gracias a sus lecciones y consejos, ahora puedo llenar esta hoja en blanco.
En todos descubrí que su misión última es transformar las mentes y los corazones tocar los corazones, y hoy los sé efectivos en mí, porque no puedo evitar reír cuando alguien me llama por mi apellido una y otra vez como en los pasillos de la universidad, o recordar feliz la primera actividad del día una vez que comenzaban las clases: arreglar el aula para dar una buena conferencia, “porque tan importante es tener limpia el alma como nuestro entorno”.
Y es que educar va más allá de transmitir conocimientos; es formar, moldear; es, en definitiva, enseñar para la vida.
Que suenen entonces las palabras y las felicitaciones este 22 de diciembre, que lleguen a todos los pedagogos camagüeyanos en este, su día, porque no hay mejor regalo que pensar en todos ellos desde el agradecimiento. (Foto: Archivo)
