Gracias por devolvernos la felicidad

Por Dayessi García Sosa/ Radio Cadena Agramonte.

Justo cuando el juego terminó, no tenía palabras, solo el orgullo silencioso que despertaba en mis ojos y la conmoción compartida entre todos los camagüeyanos.

Les hablo como espectadora, sin números, ni nombres, porque esa importante labor la realizan mis queridos colegas, hablo como público. Desafortunadamente no pude asistir al “Cándido González”, pero por más de una vez quise entrar por la pantalla del televisor.

Me refiero a los gritos de “¡Sí se puede!” de la afición, de la asistencia de los niños, de la alegría y la convicción de ganar que tiene este equipo guerrero.

Las Tunas dio pelea y lo hizo bien, fue mejor así, porque propició más tensión, jugadas cargadas de estrés y de incertidumbres, oportunidad perfecta para que un joven equipo que viene desde abajo demuestre que hay más agua de tinajón que compartir.

Aludo, además, a los deseos de jugar pelota, al compañerismo, al apoyo incondicional que han recibido durante esta Serie 56; porque esta disciplina es más que un deporte, es asunto de cubanos, es parte de la cotidianidad. Quizás no se tenga claro qué es un rolling por el center o un wild pitch, pero sí que Los Toros corren como liebres y se ensucian el uniforme para llegar a home y anotar carrera.

Hoy será otro día en el que, a estadio repleto, jugarán y compartirán grandes momentos. Esta noche no me perderé el juego.

Allí, donde los tenga más cerquita, donde quizá pueda ver a ese aficionado que tanto gritó, al punto que las cámaras televisivas alcanzaron su voz durante los nueve innings.

Por tanto, les deseo toda la suerte del mundo, para demostrar de qué están hechos, porque, aunque son nobles muchachos, tienen agallas suficientes para regalarle a la afición que los apoya hasta el final la gran alegría que haga vibrar  un estadio lleno de luces esperanzadoras, repleto de camagüeyanas y camagüeyanos que, de forma recíproca y a través de un mensaje desde las gradas, expresen el sentir más profundo: Gracias por devolvernos la felicidad.

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