Hablar mal no hace bien

Por Edel Blanco Duarte/Radio Cadena Agramonte

El español que hoy hablamos los cubanos es el resultado de la constante evolución de nuestra sociedad y de la naturalidad que nos caracteriza, aunque muchas veces se pierde la frontera entre lo culto y lo popular.

Al parecer muchos han desechado todos los formalismos de épocas de antaño y optan cada vez más por el uso de expresiones o frases espontáneas y “pegajosas”, pero vulgares e incluso ofensivas.

Erradamente algunos necesitan la chabacanería para sobresalir en los grupos a los que pertenecen, sin tener en cuenta que tales groserías van calando el acervo popular de las personas y contagian sobre todo, a las nuevas generaciones.

Es cierto que cada hombre es hijo de su tiempo, y que también los jóvenes se parecen más a su tiempo que a sus padres; pero tenemos la obligación de velar y ser conscientes de cómo nos expresamos en cada contexto, sin dar espacio a la vulgaridad.

Supongamos que…

En la escuela, un profesor para corregir a los alumnos utilice palabras soeces; o que en cualquier servicio público sea interpelado por una frase callejera. Ejemplos que nos alertan sobre cuánto debemos mirarnos al espejo, para educar e influir en nuestra comunidad y fomentar el buen uso del idioma y las buenas costumbres.

Alguna vez escuché decir a una profesora que no existían las malas palabras, sino vocablos obscenos, y nos explicó que un término en sí no es vulgar, pero adopta esta condición solo cuando se utiliza de forma indebida.

Desde el año 1959, las máximas autoridades del país han destinando cuantiosos recursos para mejorar el sistema de enseñanza en Cuba, con el objetivo de formar a profesionales competentes y cultos.

Y nuestros medios, ¿de qué parte están?

Hoy en día, la influencia de los medios de comunicación masiva en la población es pasmosa. Con bastante frecuencia, y con el propósito de darle un toque más real al producto que se comparte, los guiones de las novelas y los temas musicales, no escapan muchas veces de la chabacanería.  

El popular y muy vilipendiado reggaeton, fue acuñado en sus inicios de movimiento contracultural debido al fuerte contenido de sus letras y la naturaleza de su lenguaje motivo,  por el cual fue severamente criticado y censurado durante un tiempo, aunque hoy consta en la preferencia de no pocos jóvenes.

Algunos músicos cubanos coinciden en que se pueden componer buenas canciones sin utilizar letras agresivas, solo se debe huir del facilismo y pensar más a la hora de crear, pues la música no sólo es para “fiestar”, sino para aprender de ella.

El antídoto para la grosería radica precisamente en el buen uso del idioma, en lo que podamos aportar  todos al fomento de las buenas costumbres, solo así podremos expresarnos correctamente y aprender de los demás, para hacer de la palabra una virtud. (Foto: Archivo)

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