Por Yusarys Benito Deliano/ Radio Cadena Agramonte
Quizás, la mayor preocupación de los cubanos con el anuncio del incremento salarial para el sector presupuestado fue el aumento del valor de muchos productos y servicios; sin embargo, aparejada a la buena noticia llegó otra: la dirección del país estableció el costo máximo de muchos de los productos que hoy son imprescindibles para vivir.
Ello limitó no solo el precio de los alimentos, sino del transporte y la gastronomía, que deben ser respaldados con el apoyo del pueblo, que, en primera instancia, ayuden a que se cumpla lo establecido y exigir sus derechos por los canales previstos.
Por su parte, los inspectores deben ser más incisivos al defender lo implementado, sin caer en flexibilidades, ya que en ellos está buena parte de la responsabilidad para que este proceso se cumpla, y se cumpla bien, tanto en el sector estatal como el privado.
La tarea de esos fiscalizadores es estar en la calle para controlar, ahora bien, la intención no debe ser multar a cualquiera, sino contribuir a que no se aumenten los precios y así ayudar a incrementar la calidad de vida del pueblo.
En esa tarea deben sumarse los Presidentes de los Consejos Populares y los grupos comunitarios, quienes ya se integraron al desarrollo del gobierno electrónico y cuentan con los recursos tecnológicos para responder a las inquietudes del pueblo, no obstante, el intercambio cara a cara puede ser más efectivo y real.
Al calor de esta medida, lamentablemente algunos vendedores adoptan actitudes negativas que, a su vez, inciden en el bolsillo de los ciudadanos, y no están en correspondencia con las medidas implementadas por la máxima dirección del país para beneficiar a una buena parte de los trabajadores.
No es momento de hacerle "la guerra" a nadie, se trata de ayudarnos entre todos y hacer del incremento salarial en el sector presupuestado de Cuba, una mejoría en la calidad de vida de muchas familias. (Foto: Archivo)
