Por Dayana Cardona González/ Radio Cadena Agramonte.
Todas las edades de la vida tienen sus encantos, pero nadie duda que la juventud es la etapa más hermosa, no solo porque es cuando mejor lucen nuestros cuerpos, sino también porque es el momento en que nos sentimos más liberales, atrevidos, impetuosos, rasgos que con el paso de los años se van haciendo más conservadores.
No en vano históricamente la juventud ha sido asociada con rebeldía, y esos que hoy nos consideran como tal, tuvieron también sus tiempos convulsos.
Pero no debemos trastocar conceptos y pretender justificar lo inapropiado, sean cuales sean las épocas. Hablo, por ejemplo, de conductas tan repelentes y cada vez más comunes como el irrespeto, el desprecio a lo ajeno, la falsa moral, el muy conocido quítate tú pa´ ponerme yo, que encuentran explicación en la pérdida de valores –la cual no se reduce solo a los jóvenes-, resultado del deterioro de varias aristas de la sociedad cubana a raíz del período especial.
Sin embargo, la muy socorrida idea de que la juventud está perdida encuentra adeptos por fenómenos menos problemáticos, como el gusto por el reguetón, la informalidad en el vestir, la guapería desmedida, el hablar chabacano, que si bien atentan contra nuestra apariencia, son más una cuestión de modas que de modos. Algo similar ocurrió con aquellos que años atrás se apasionaron con el rock and roll y la cultura hippie.
Y es que cada época es y será diferente, cada una está marcada por distintas tradiciones y prejuicios.
Ser enérgicos, creativos, impulsivos, no atarnos al pasado, aceptar con naturalidad las diferencias, pretender transgredir barreras, tomar decisiones sin pensarlo mucho, nos define como jóvenes; pero ello no nos hace menos responsables o comprometidos, todo lo contrario, nos hace más humanos.
Sobre esta realidad bien vale la pena reflexionar hoy, cuando se celebra el Día Internacional de la Juventud, fecha aprobada por Naciones Unidas en el año 1999.
Cada 12 de agosto constituye, entonces, momento idóneo para comprender mejor las necesidades y aspiraciones de los jóvenes.
Mi propuesta es que usted también lo haga. (Foto: Archivo)
