Por Jessica Castillo Nápoles/Radio Cadena Agramonte.
Nuestra América, idea enarbolada por hombres como Miranda, O´Higgins, San Martín y Bolívar, fue definida en el célebre ensayo de José Martí, tomando una fuerza extraordinaria. Impulso de revoluciones en toda Latinoamérica durante los siglos sucesivos, se mantiene hasta hoy con total validez, de la que es fruto la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).
Basado en un humanismo profundo, el Apóstol de la independencia de Cuba dirige su mirada hacia la emancipación y unidad de la región como un todo enriquecido por sus diferencias. Abierto al mundo, destaca la importancia de mantener la identidad de los pueblos americanos para crear la América soñada.
Además, Martí señala que “los jóvenes de América se ponen la camisa al codo, hunden las manos en la masa y la levantan con la levadura de su sudor”. En efecto, hoy se perciben los frutos de la construcción de opciones para el desarrollo y afianzamiento de esa integración que se solidifica con paso firme.
El auge de los movimientos unificadores y la presencia de gobernantes nacidos del pueblo han promovido la creación de alternativas propias, como MERCOSUR, ALBA, UNASUR, para enfrentarse a las fuerzas desintegradoras y alienantes globalizadas.
La pluralidad latinoamericana se convierte en el núcleo básico de la CELAC, desde la cual se defienden posiciones consensuadas para el bien común.
Su II Cumbre, próxima a desarrollarse los días 28 y 29 de enero en La Habana, será espacio de debate ante los desafíos actuales. Los retos impuestos por el acontecer internacional y del área conllevan nuevos modos de afrontarlos.
El presente y futuro de la América imaginada por los próceres se construye en cada frente de lucha por la unificación. Esta segunda cita de la CELAC será un paso más en el camino avizorado por José Martí:
“¡Porque ya suena el himno unánime; la generación actual lleva a cuestas, por el camino abonado por los padres sublimes, la América trabajadora; del Bravo a Magallanes, sentado en el lomo del cóndor, regó el Gran Zemí, por las naciones románticas del continente y por las islas dolorosas del mar, la semilla de la América nueva!” (Imagen: Archivo.)
