Por Edel Blanco Duarte/ Radio Cadena Agramonte.
Un tema que no pasa de moda por su universalidad y que pudiéramos considerar como imprescindible es el rescate en nuestra sociedad de los muy mencionados valores morales.
Quisiera tratar dentro de este grupo a las normas de la educación formal, esa llave que de utilizarse de forma correcta abre miles de puertas.
No coincido con la idea de que las malas conductas en las personas son producto de los deseos de vivir mejor o por el lugar donde residen, pues conozco muchos individuos que no se ajustan a esta regla.
Creo que el agua a este coco le entra por pilares básicos como son la familia y la escuela, que constituyen los escenarios fundamentales en la formación de los seres humanos desde pequeños.
Amén de las condiciones económicas de cada hogar, los centros de enseñanza deben caracterizar a cada menor y aprovechar sus potencialidades, formar a profesionales capaces y apertrecharlos de valores que infunden respeto.
Tiene entonces cada plantel escolar el deber de exigirle a sus educandos el uso correcto del uniforme, así como una conducta cabal dentro y fuera de la institución.
Desde hace un mucho tiempo vemos cómo se deterioran las normas de educación, y no es cuestión de edades, pues tanto jóvenes como adultos se hacen los de la vista gorda cuando una embarazada o discapacitado se monta en la guagua para no darle el asiento y si les reclamas te tildan de extraño o te llaman loco.
No podemos permitir que el salvajismo prime y mucho menos que afecte a quienes mañana serán los encargados de continuar con la obra de la Revolución.
Ojalá estas acciones queden en el olvido y se retomen las buenas conductas, pues como mencioné antes: en las manos de la familia y de los maestros radica la medicina salvadora en favor de la educación formal, una carta que nos prestigia en todos los tiempos. (Foto: Archivo)
