Por Jorge Enrique Fuentes Ruiz/Radio Cadena Agramonte.
Me maravillo al ver a mi Cuba salir adelante. Y ahora que sobrepasamos ya las cuatro millones de personas con su dosis de refuerzo anti COVID-19, la inmunidad de cara al SARS-CoV-2 está garantizada en la mayor de Las Antillas, y para más heroísmo, concretado este logro en medio del recrudecido bloqueo imperialista norteamericano.
El mundo digital enemigo de la Revolución en los últimos meses se ha encaprichado con creces.
Desde que los laboratorios tecno-mediáticos imperiales perfilaron sus herramientas de sucia manipulación, construyendo una Cuba muy distante de la real, los que apuestan porque desaparezca el Socialismo fenecieron de desengaño frente a la férrea resistencia de los mambises del siglo XXI.
A lo interno de la Isla, las minorías apátridas en el tristemente célebre mes de julio del pasado calendario, al apoyar los infértiles intentos mercenarios de unos pocos, pensaron que como resultado de esas revueltas Cuba regresaría hacia el enterrado pasado de esclavitud y servidumbre, mas, como la mayoría popular lleva en su corazón las doctrinas de Martí y el espíritu inclaudicable de Fidel y Raúl, vieron frustrados y desmoronados sus sueños anexionistas.
Cuba no está exenta de los golpes suaves y las revoluciones de colores, materializadas en todas sus modalidades ya conocidas, así como de albergar a seres humanos que se hacen llamar opositores, cuando en realidad por sus acciones denigrantes se han ganado con excelente trayectoria el despreciable título de contrarrevolucionarios.
Y me pregunto existe oposición en Cuba? No. Y lo afirmo categóricamente y con total probidad, porque el móvil de esas minorías desestabilizadoras dista mucho del amor patrio, la buena fe, y de colaborar con fidelidad para un futuro mejor.
Lo anteriormente expresado se puede corroborar en un reciente trabajo de la agencia cablegráfica Prensa Latina, que denuncia el carácter mercenario de los llamados opositores, debido a que reciben financiamiento desde el exterior y son muy disciplinados a las órdenes de sus amos para erigirse, construirse y forjarse como contrarrevolución made in USA.
Prensa Latina publicó el 17 de enero del presente año que “el financiamiento dedicado por la Fundación Nacional para la Democracia a la subversión contra Cuba benefició a más de 40 organizaciones, de acuerdo con las más recientes cifras divulgadas por el periódico Granma”.
Y más adelante precisa el referido medio de prensa que desde los Estados Unidos de América “en 2020, las cifras enviadas a esas entidades alcanzaron de los 20 mil a los 650 mil dólares con propósitos, priorizando la formación de líderes, atención a periodistas y blogueros, promoción de arte y denuncia a supuestas violaciones de derechos humanos, y añadió que “se invirtieron también más de cinco millones de dólares para tal empeño”.
Más claro ni el agua. La contrarrevolución cubana, un constructo extranjero y, sobre todo, muy importante, con sello yanqui para que no queden dudas.
Frente a ese terrible panorama, con el legado de Fidel y Raúl, y bajo la certera guía de Díaz-Canel, seguimos de victorias en victorias, dueños de un presente seguro y futuro luminoso que nada ni nadie nos podrá arrebatar. (Foto: Archivo)
