Por Rolando Sarmiento Ricart/ Colaborador de Radio Cadena Agramonte.
¿Qué decir ante la inesperada noticia de tu muerte, burlada en tantos atentados enemigos? Nos preparaste para este lacerante instante y, sin embargo, tu visión de futuro nos sorprendió en presente casi igual que cuando el teniente Sarría evitó que te ultimaran en las estribaciones de la Sierra Maestra.
Dormía una gran parte de tu pueblo ahora, a 60 años de que partieras al frente de 82 expedicionarios desde las costas mejicanas, para traernos la libertad o morir en el empeño.
Fue la muerte un pronóstico que siempre te acompañó, al cual jamás temiste, porque la vida entera entregaste a la Patria desde el primer día de estudiante universitario.
Junto a la muerte dormiste muchas veces: de espalda a la traición en la Sierra Maestra, en el fragor de los combates, desafiando los trillos preñados de peligro bandidista del Escambray, metido en la Ciénaga inundada de mercenarios cuando Playa Girón; y en la “paz”, desafiando huracanes como el Flora y a la intemperie de los más sofisticados envenenamientos o proyectiles camuflados tras cámaras de televisión… Incluso, ante la certeza del atentado explosivo de Posada Carriles en la Universidad de Panamá, retaste a la muerte del plan-B, del C, o de tantos planes fallidos de la CIA.
¿Y las enfermedades? Entraron a tu cuerpo para llevarte pronto y tú volviste a rebelarte, porque tu vida no te pertenecía, sino a tu pueblo y una vez más venciste ante la alegría asombrada de todos los revolucionarios del universo y pasó casi una década de nuevos agostos hasta los 90, hasta ayer, cuando los hogares cubanos se estremecieron y humedecieron con las palabras de dolor de Raúl, el hermano fiel que acompañó a pasodoble cada zancada de tus pasos.
Fue así como creímos la verdad de tu muerte, que a decir de Martí, no es cierta cuando se ha dado todo por la Patria y por la gente humilde, del arroyo de la sierra.
De todas maneras, la muerte no podrá llevarte, porque la Isla casi toda quedaría desierta, pues estás metido en el corazón y en las ideas de cada cubano digno que, en tu ausencia y como querías, se convertirá —si fuera necesario— en Comandante en Jefe de la Revolución donde quiera que esté y si peligra la libertad de la Patria. (Foto: Archivo)
