Por Alex López Almaguer/ Radio Cadena Agramonte.
En Cuba, el consumo de bebidas alcohólicas se asocia a patrones culturales, a la hombría, y jocosamente se emplea en letras de canciones populares.
Nadie puede dudar que un buen vino es un complemento ideal para amenizar una comida familiar o una cena romántica. Un ron añejo de exquisito sabor o una cerveza bien fría, se disfrutan en el momento indicado; pero los problemas comienzan cuando se consumen sin medida, casi a diario, y comienza a ser una enfermedad.
Beneficiadas por las políticas sociales del Estado Cubano y los programas de educación y prevención del Ministerio de Salud Pública, muchas personas que asumen el consumo de alcohol como una adicción reciben ayuda terapéutica de profesionales competentes y con sólidos valores éticos y humanos.
Cadena Agramonte compartió con el personal del Centro Comunitario de Salud Mental del Distrito Julio Antonio Mella, ubicado en barriada de La Caridad, en esta ciudad capital, para profundizar en las cusas y consecuencias de este nocivo hábito.
De acuerdo con la información ofrecida por la psicóloga Irada Gómez Ferrer, el alcoholismo es una enfermedad causada por el consumo abusivo de bebidas alcohólicas y está relacionado con el 50% de la accidentalidad, el 40% de las situaciones violentas graves, y en gran medida crea dificultades serias en el matrimonio y en la familia en sentido general.
Se conoce que el alcoholismo puede detenerse y evitar su progresión, y contrario a lo que muchos piensan quienes lo practican, no siempre son inmorales, o no tienen valores; acotó la especialista.
“Soy de los que piensa que hay que borrar algunos prejuicios y brindarles ayuda terapéutica para reinsertarlos en la sociedad”.
En opinión de la entrevistada, una importante técnica que se aplica a estos pacientes y familiares es la incorporación a los Grupos de Ayuda Mutua de Alcohólicos (GAM), que sesionan adjuntos a las Áreas de Salud.
Agregó que en estos grupos las personas después de haber aprendido lo necesario para controlar su enfermedad, se sitúan rápidamente en una posición de ayuda hacia otras que necesitan de terapia porque presentan estos trastornos.
En este centro comunitario como en los otros que funcionan en el territorio, se realizan charlas, conversatorios y conferencias impartidas por especialistas, con el fin de combatir la enfermedad, orientar a cómo emplear el tiempo libre, la importancia de la vinculación con el trabajo, el estudio y otras actividades que tributan a la sociedad.
El paciente Manuel -como se identifica en esas reuniones- es un camagüeyano que hace más de nueve años llegó al grupo con una situación muy compleja, atrapado por las garras del alcohol; ya había perdido su trabajo, todo su patrimonio, el cariño de sus seres queridos y su salud se había deteriorado considerablemente.
Llegué aquí sin amigos, sin aspiraciones, sin esperanzas; sentía que había renunciado a la vida, parecía que me habían caído 80 años encima, andaba sucio, descuidado, ya nadie confiaba en mí. Sin embargo gracias a mis compañeros del grupo y al apoyo de los médicos y los trabajadores de esta institución he recuperado mi dignidad y hoy me rehabilito del cuerpo y el alma, asegura Manuel.
Los Grupos de Ayuda Mutua de los Centro Comunitarios de Salud Mental, fueron creados en Cuba en la década de los años 90 del pasado siglo, y han rehabilitado a muchas personas, que en la actualidad son trabajadores estatales, se han reconciliado con la familia, y han ido al encuentro de amistades de las cuales se habían alejado durante las etapas activas de la enfermedad. (Imagen: Archivo)
