Por Dainerys Torres Núñez/Radio Cadena Agramonte.
Los exámenes de ingreso a la Educación Superior en Cuba constituyen el fin de un importante trayecto en la vida de los jóvenes que desean alcanzar un futuro profesional y, al mismo tiempo, significan el boleto de entrada a la Universidad, donde -se dice- existe tiempo para el rigor del estudio, los festivales artísticos, la práctica deportiva y las fiestas.
Tres cursos en el Preuniversitario serán resumidos en igual número de jornadas, con el fin de poner a prueba los conocimientos en Matemática, Español e Historia, asignaturas que desde la enseñanza Primaria repasamos entre fórmulas, conjugaciones y hechos del pasado.
Sin embargo, no basta con escuchar atentamente a maestros y profesores durante sus lecciones, y tener una excelente disciplina en el aula; para evitar el naufragio de malas calificaciones en los exámenes de ingreso es necesario que el capitán del barco haya dedicado el mayor tiempo posible al concienzudo estudio de los mapas que lo llevarán al éxito.
Hoy, cientos de estudiantes camagüeyanos acudieron a las aulas, no para realizar una simple evaluación, sino para resolver problemas y calcular el ángulo exacto que indicará sin fallos la nota para alcanzar la carrera deseada.
En esta provincia cubana, aunque varios decidieron abandonar la embarcación con destino a la Universidad, las noches de otros fueron de desvelo constante, de nervios y de aprovechar los horarios para resumir y analizar contenidos.
Las pruebas de ingreso tienen hoy un alto rigor, y es el que realmente se necesita para llevar a las aulas de nivel superior a quienes merecen ocupar un puesto en la cantera de los futuros profesionales que la nación necesita.
Luego de esta dura etapa para los alumnos, los profesores y la familia, muchos saldrán invictos en la primera convocatoria, otros tendrán que abonar mayor esfuerzo y constancia para continuar la lucha por su objetivo en segundas oportunidades.
Para llegar a ese gran puerto que es la Universidad, los marineros conducen sus navíos y lo hacen con las manos bien puestas en el timón, porque solo así podrán vencer la furia de los mares de números, letras y fechas históricas que los retan desde los exámenes de ingreso a la Educación Superior. (Foto: Archivo)
