Por Mariela Peña Seguí/ Radio Cadena Agramonte.
Transformación, novedad, avance, belleza, arte y cultura, opciones variadas, renovación….He ahí algunas definiciones capaces de abarcar el estado actual de la ciudad de Camagüey, una urbe que, tras cumplir 500 años, enarbola nuevos aires.
Esa juventud renovada ha llegado de la mano de la Oficina del Historiador, principal artífice de los proyectos constructivos y de las acciones culturales que devolvieron su antiguo lustre a la villa, y le avizoran también un futuro promisoriamente resplandeciente.
Creada el 24 de febrero de 1997, la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey es la institución encargada de la preservación de la memoria material y espiritual de la provincia.
Sus 17 años de existencia están marcados por la defensa de nuestro patrimonio cultural tangible e intangible, y por la rehabilitación y conservación del patrimonio edificado camagüeyano.
Monumentos, lajas, sitios históricos, viviendas con interés arquitectónico o ambiental, el estudio, la investigación y la promoción del legado de esta tierra y sus gentes; tienen todos de una u otra forma, en mayor o menor magnitud, el sello de la Oficina del Historiador.
Pero, por su alcance, esta institución abarca toda la provincia, teniendo zonas priorizadas para la conservación y restauración fuera de los límites del centro histórico, relacionadas con las gestas libertadoras o con la formación de la nacionalidad.
Así, más allá de los límites geográficos, la Oficina consolida el patrimonio histórico-cultural y enaltece los rasgos de la identidad camagüeyana y cubana, en un sistema sustentable que incrementa la calidad de vida de las presentas y futuras generaciones.
Diecisiete años después de aquel primer paso para la conservación citadina, esta ha renacido sobre el tiempo y se ha empinado sobre sus 500 años. La clave para reguardar esta memoria de la sociedad camagüeyana, ha sido y lo seguirá siendo la Oficina del Historiador.
