Por Juan Mendoza Medina/ Radio Cadena Agramonte.
Impacientes, rebeldes, dispuestos, alegres. Así son los jóvenes, y tales rasgos los han convertido en protagonistas de los más importantes procesos que han emprendido las sociedades, sin dejar a un lado los consejos de los que han vivido más.
A veces han sido incomprendidos, también han fracasado, pero a la larga vencen, aprenden, y vuelven a arrancar con nuevas batallas para luego enseñar a los que vienen detrás.
Cuba se enorgullece de la historia que han construido sus más noveles hijos. Muestras de sobra de lealtad a sus ideales dieron Agramonte, Martí, Mella. Ellos, como muchos, murieron sin apenas disfrutar el lado bueno que nos regalan las primeras décadas de nuestra existencia.
Hoy la historia se escribe con otra tinta. A los jóvenes nos toca defender las riquezas entregadas por aquellos que contribuyeron a construirlas, y así quedó claro por estos días durante las sesiones del IX Congreso de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), la organización más antigua de Cuba que aún se mantiene como nueva.
De insatisfacciones y de compromisos hablaron los muchachos que recién celebraron los 95 de la FEU, los que se forman en los centros de la Educación Superior, donde no solo adquieren conocimientos, sino amistades que perduran y que tantas nostalgias nos dejan; también donde se aprende cómo ser más solidarios, más honestos, más consagrados.
Pero la FEU no es el único gremio que brinda una fotografía de los jóvenes cubanos contemporáneos. La Asociación Hermanos Saíz, por ejemplo en Camagüey, agrupa a más de 200 artistas y escritores, la vanguardia del territorio que tanto público de todas las edades atrae con los encumbrados eventos que auspician.
Y por supuesto que atrás no se queda la Unión de Jóvenes Comunistas. Con o sin carnet, los pinos nuevos la siguen y la hacen suya en trabajos voluntarios a favor de la producción de alimentos en el organopónico Tínima o en un campo cañero. Pero no se asombre si, al rato, ve a los mismos rostros con sus mejores galas en una presentación de la orquesta Maravillas de Florida, o de la agrupación Buena Fe.
Y es que así somos los jóvenes cubanos: impacientes, rebeldes, dispuestos, alegres; y de ese espíritu impregnamos a nuestras organizaciones. Todos andamos bajo una única guía: la de Cuba, y la preservación de su Socialismo. (Foto: Archivo)
