¡Preparados y alertas!

Por Rosa María Moros Fernández/ Radio Cadena Agramonte

El poderoso huracán Matthew se acerca lenta, pero inexorablemente hacia el sur de las provincias orientales. Este evento de la naturaleza concita una vez más la acción mancomunada de los cubanos, quienes a lo largo de los años hemos consolidado una cultura de la prevención frente a eventos meteorológicos, teniendo como premisas resguardar con antelación vidas humanas y recursos económicos.

Las medidas concebidas para cada momento se han implementado desde que se decretara la Fase Informativa el sábado último, hasta la actual de Alarma Ciclónica -establecida a las nueve de la mañana de este lunes- para las provincias desde Camagüey hasta Guantánamo, sobre la base de las informaciones ofrecidas por el Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología.

De manera tal que el traslado de personas hacia lugares seguros, la distribución de agua y alimentos como reserva, la poda de árboles y limpieza de canales, el aseguramiento de viviendas y centros de trabajo, concentre desde la víspera los empeños de miles de personas en cada localidad, todo en un esfuerzo dirigido a atenuar los posibles daños que pueda dejar a su paso este poderoso fenómeno natural.

Estas y otras disposiciones las relaciona la Defensa Civil, un factor estratégico organizado en todo el territorio nacional, cuyas actividades se apoyan en la utilización de los recursos humanos y materiales de los órganos y organismos estatales, las entidades económicas e instituciones sociales.

Instituida el 31 de julio de 1962, la Defensa Civil fue concebida como un sistema de medidas defensivas de carácter estatal, dirigidas a proteger de eventos perjudiciales a la población, la economía y el medio ambiente.

La experiencia cubana, sostiene que los efectos desfavorables derivados del impacto de fenómenos meteorológicos -cada vez más periódicos y severos- están directamente relacionados con las imprevisiones y los riesgos existentes.

De ahí que los estudios puntuales sobre peligros y vulnerabilidades en entidades y territorios garanticen anticipar y ofrecer respuestas locales dinámicas, eficaces y eficientes, ante la posible ocurrencia de desastres.

Durante 54 años, el sistema de la Defensa Civil ha evitado la pérdida de vidas y de recursos materiales expuestos a las furias de la naturaleza, y a las negligencias que puedan desencadenar diversos incidentes.

La creación de los Centros para la Gestión de Riesgos de Desastres y de Puntos de Alerta Temprana, ubicados en demarcaciones provinciales y municipales proclives a la ocurrencia de disímiles fenómenos, identifican las amenazas antes de que puedan ocurrir males mayores.

Representantes de Naciones Unidas en Cuba y en el continente han elogiado el grado de organización, conocimientos tecnológicos y la decidida participación de autoridades y de la sociedad en general, ante la incidencia de desastres.  

Con organización racional y disciplina, la Defensa Civil cubana se erige en paradigma continental y mundial, demostrativa de lo que una sociedad solidaria, junto a la voluntad política, pueden hacer a favor de su pueblo y de la humanidad. 

Y una vez más los camagüeyanos dan ahora muestra de esa cultura de la prevención a la que nos conmina nuestra ubicación geográfica, teniendo como premisas resguardar con antelación vidas humanas y recursos económicos, y apoyar a quienes necesiten de nuestra ayuda, haciendo valedera la divisa de estar preparados y alertas.(Collage: Rachel García Aguilera/ Redacción Digital)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *