Respeto a los símbolos, responsabilidad de la familia

Por María Antonia Pérez Mota/Radio Cadena Agramonte.
Hace algunos días atrás de camino al trabajo escuché a dos personas conversando sobre dónde podían adquirir una bandera cubana.

Me resultó curioso, dado a la tendencia que tienen jóvenes y adultos a usar prendas con símbolos de otros países, ya sea porque les gusta o, simplemente, quieren seguir un patrón de moda impuesto por altos niveles de propaganda y manipulación.

Al escuchar  aquella conversación  recordé los sucesos de profanación de 11 bustos del Apóstol de la independencia nacional José Martí que ocurrieron el 1ro de enero de 2020 en La Habana, hechos que provocaron la repulsa de la inmensa mayoría de cubanos, dentro y fuera de la isla.

Durante todo el trayecto viajé en el tiempo recordando mi infancia, la educación y valores que me forjaron mis abuelos, y los maestros de la escuela primaria en cuanto al significado, respeto y amor para con cada uno de los símbolos patrios o aquellas tardes cuando nos enseñaban el sentido de cada palabra del Himno Nacional.

En cambio, hoy podemos encontrarnos en las instituciones educativas, centros de trabajo y actos públicos cómo las personas no adoptan correctamente la posición de firme, hablan, y casi balbucean las notas de este símbolo patrio.

Siempre fue un honor para mí entonarlo y recuerdo de aquella época estudiantil cuando nos disputábamos la posibilidad de izar la bandera o arriarla; ¿Entonces me pregunto qué ha cambiado desde aquella etapa hasta la actualidad?

¿Será acaso que las familias no están cumpliendo con su principal función que es formar personas con sentido de pertenencia, que respeten y cuiden el legado de los próceres; o en las escuelas los profesores de Historia no incentivan a los alumnos para que se enamoren de nuestras raíces, además de encender la curiosidad de los estudiantes.

Descargue aquí: Ley No. 128/2019 Ley de los Símbolos Nacionales de la República de Cuba

La primera educación que reciben los niños es en el hogar, de modo que este es su primer ámbito social; por ende, la preparación de las nuevas generaciones es responsabilidad de los padres y es un derecho de los hijos recibirla de manera adecuada dentro de un ambiente propicio.

En ese sentido, cobra mayor importancia el rol de la familia en la formación de valores morales, de amor y respeto por los atributos nacionales, de manera que perdure entre nosotros el legado de los antepasados que dieron su vida a cambio de una Cuba mejor.

Considero que estos problemas que persisten en la cotidianeidad de los cubanos no se solucionan con la venta de banderas, pulóveres o cualquier otro accesorio que exhiban los símbolos nacionales, su significado va mucho más allá de llevar encima una prenda de vestir.

Debemos sentirnos comprometidos con lo nuestro, tener mayor sentido de pertenencia, cuidar, respetar y amar más lo que nos identifica como cubanos, eso que nos recuerda quiénes somos y hacia dónde vamos.

Como expresara el Héroe Nacional José Martí; pongamos alrededor de la estrella, en la bandera nueva, esta fórmula del amor triunfante: “Con todos y para el bien de todos”. (Foto: Archivo)

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