Por Maritza Padilla Valdés/ ACN
En un día tan especial, donde afloran los sentimientos más puros y el deseo de rendir el mejor homenaje al ser que nos regaló la vida, a muchos les resulta difícil elegir el obsequio que abarque la carga de amor prodigada a su progenitora.
Y aunque para una madre no hay mejor satisfacción que el cariño de los hijos, estos se empeñan en agasajarla de una forma diferente al acto cotidiano, y para ello, nada como las flores, que llegaron al mundo para llenarlo con sus aromas y bellezas y para sacar a la luz sentimientos y emociones como el amor la alegría y el agradecimiento.
Según una leyenda maya, cuando en el planeta nada existía, solamente una vasta extensión sin límites recubierta por las aguas, en el silencio de las tinieblas los dioses Tepeu, Gucumats y Huracán acordaron hacer surgir la luz que iluminó por primera vez la tierra.
Después el mar se retiró, y aparecieron los terrenos para ser cultivados, las flores crecieron y su perfume se extendió por las nuevas selvas creadas.
De acuerdo con la fábula, desde entonces adornan con su gracia cada espacio y los humanos acuden a ellas para mostrar sentimientos sin mediar palabras, tal es su capacidad expresiva.
Por ello, en campos y ciudades, hoy es marcado su protagonismo y los cubanos tienen para elegir en este segundo domingo de mayo, infinidad de sus variedades, todas hermosas y aunque cualquier ejemplar transmite sosiego para el espíritu, resulta interesante conocer su código de significados.
Así, entre las más populares, las rosas, si son rojas por ejemplo, simbolizan amor y pasión; la amarilla, amistad y alegría; la blanca, paz y pureza; la rosada, gratitud y cariño.
La orquídea, representa la fecundidad femenina, según páginas digitales. Si es blanca trasluce pureza; la violeta, sabiduría y prudencia; la azul, paz y armonía; la rosa; amor y cariño, y la amarilla, erotismo.
En cambio la gardenia alude a la pureza, sinceridad y admiración, pero en China es sinónimo de la gracia de las féminas y el lirio antiguamente era interpretado como símbolo de poder, honor y de pureza de cuerpo y alma.
Con sus seis pétalos, el tulipán si es color rojo apunta al amor perfecto y la pasión; mientras que la variedad morada significa lealtad; la amarilla, alegría y amistad, y la blanca, paz y perdón y el girasol, flor festiva y enigmática, puede llenar de alegría y espiritualidad cualquier corazón y se vincula con la felicidad.
Una planta de singular belleza, el clavel, rojo se entrelaza con el amor y rosado con el amor maternal, muy oportuna para obsequiar en esta fecha, aunque hay donde seleccionar, según la intencionalidad de quien parta el homenaje.
Y como para gusto colores, pues a escoger las flores… (Foto: Archivo)
