Con la presunción de una bella nuevitera, se extiende majestuosa en torno a la ciudad industrial de Camagüey esta gran rada de bolsa, que abarca 42 km² y abriga ecosistemas costeros y marinos con alto grado de conservación.
En su interior, cual distinguidos hijos de la otrora villa de San Fernando, emergen los Cayos Ballenatos. Se trata de tres pequeños islotes, cuya existencia dio nacimiento a una curiosa leyenda vinculada a los aborígenes que poblaron la zona en la época precolombina. Uno de ellos ofrece la posibilidad de visita por un sendero natural en compañía de las iguanas, para llegar a un mirador natural que permite una magnífica vista panorámica de toda la bahía y sus atractivos próximos. Como toda añosa señora, guarda valiosos caudales.
En su profundidad, reposan sumergidos los restos de los navíos españoles. Y para llenar de prosperidad su entorno, un guerrillero llamado Che Guevara ideó enclavar en su litoral un grupo de industrias, claves para el desarrollo del país luego de 1959. Es así como ampara en su rivera a la Termoeléctrica Diez de Octubre, la Empresa Química Revolución de Octubre, la fábrica de alambres y electrodos Gonzalo Esteban Lugo, la fábrica de cemento 26 de Julio, junto al veterano puerto Tarafa. Es la bahía de Nuevitas, magnánima, natural, perenne en el tiempo y el orgullo de quienes la habitan. (Texto y fotos: César Alejandro Moreno Lezcano/ (Estudiante de Periodismo)
