Por Elianis Cutiño López/ Radio Cadena Agramonte.
Corría enero de 1953 y los universitarios desafiaban la represión del régimen de turno en Cuba, y se lanzaban a las calles para homenajear a un gran hombre. En sus mentes no había lugar para el miedo y sus corazones desbordaban orgullo y rebeldía.
Marchaban por La Habana unas horas antes del centenario del natalicio del Maestro de todos; desfilaban con el fuego en sus manos como símbolo de fuerza, la fuerza del pensamiento de José Martí que desafió el paso del tiempo.
El ímpetu de aquellos jóvenes de la Generación del Centenario que lideraba Fidel Castro se encargó de perpetuar el 27 de enero de como un día doblemente histórico.
A 66 años de los acontecimientos, marchar la víspera del nacimiento del Apóstol de la independencia deviene tradición, pues aquellas antorchas que portaban los jóvenes en La Habana se multiplican hoy por toda Cuba, las calles se convierten en un río de fuego, cuya corriente es indetenible.
Y como entonces, cuando el pueblo los acompañó, no son solo jóvenes los que portan el símbolo de la rebeldía, ahora también marchan niños y adultos, en representación de todo el país, con el deseo de llevar al mundo un mensaje de amor, de paz, de solidaridad, pero, sobre todo, de respeto y admiración por nuestra Historia Patria. (Fotos: Archivo) (Collage: Reacción Digital RCA)
