Por Indira López Karell/ Radio Cadena Agramonte.
Históricamente, a la familia se le ha atribuido un rol esencial como fuente primaria de bienestar físico y emocional; es el espacio privilegiado para la satisfacción de las necesidades esenciales y una institución decisiva para el desarrollo personal y social.
Sin embargo, en no todos los contextos los núcleos familiares gozan de un ambiente armónico, signados por diversas problemáticas como la violencia, la pobreza, las drogas, los asesinatos; razones por las cuales la Organización de Naciones Unidas decidió convertir cada 15 de mayo en tribuna para impulsar el bienestar de las familias en el mundo.
En el caso de Cuba si bien es cierto que no se aprecia ese panorama y contamos desde 1975 con un Código de Familia, son visibles otras complejidades en el interior de esa estructura que afectan su función educativa y orientadora.
Un fenómeno latente en nuestra realidad está relacionado con la diversidad de modelos de familias, donde ya no predominan de manera homogénea los hogares nucleares sino que han irrumpido las llamadas familias monoparentales con jefatura femenina y la reorientación familiar de personas de igual sexo.
Ciertamente, diferentes factores sociales como los procesos migratorios, el Período Especial y el bloqueo estadounidense impuesto a nuestro país durante décadas han generado transformaciones en muchos núcleos familiares cubanos, que hoy enfrentan grandes retos en aras de seguir siendo la célula fundamental de la sociedad.
En ese camino, es imprescindible la conducción de la familia a lo largo de la adolescencia y juventud, en la formación de sus hábitos, valores y comportamientos así como en la certera elección de su futuro profesional, a través del trabajo mancomunado con la escuela.
Sirva, pues, este 15 de mayo para continuar reflexionando a lo largo y ancho del planeta en torno al papel de la familia como espacio de socialización, formación, orientación y bienestar de todos sus miembros, pues a decir del célebre patriota italiano Giuseppe Mazzini es esta, sin dudas, “el país del corazón”. (Foto: Archivo)
