Venezuela en el punto de mira del intervencionismo yanqui

Por Pedro Paneque Ruiz/Colaborador de Radio Cadena Agramonte

No hay que ser un especialista o politólogo para darse cuenta de los manejos intervencionistas que, para preparar a la opinión pública mundial o sin tenerla en cuenta, hacen los servicios de Inteligencia de Estados Unidos con el ya habitual uso de organismos internacionales que responden a sus intereses y, por supuesto, con el contubernio de gobiernos afines siempre a la espera de las migajas que el Imperio da a sus vasallos a la hora de repartir el botín.

Ejemplos recientes hay de sobra: Iraq, Afganistán…, países que integran el nuevo mapa geopolítico que va conformando el Imperio a costa de miles de vidas inocentes y sacrificando a antiguos aliados, puestos a la cabeza de gobiernos fabricados para extraer las riquezas de esos países, en detrimento de sus pueblos.

Según definiciones, la geopolítica es la relación que existe entre el poder y su distribución en diferentes zonas de influencia, determinadas con anterioridad por las dominaciones coloniales, las guerras y el uso de la fuerza. Sin embargo, en ocasiones algunas zonas estratégicas resultan importantes y se hace aparente un predominio derivado de cuestiones de orden económico.

Se precisa que la geopolítica tuvo gran interés en la Alemania de principios del siglo XX y alcanzó una gran difusión durante el nazismo. El general alemán Karl Haushofer modernizó la geografía política, utilizándola como instrumento que justificaba la expansión territorial de Alemania durante el Tercer Reich y desarrollando las teorías de Ratzel sobre el espacio vital.

O sea, estamos ante la pretensión de aplicar esos argumentos aquí, en nuestra América, y específicamente en Venezuela, poseedora de las mayores reservas petroleras del mundo, en la Cuenca del Orinoco, con grandes disponibilidades de otros minerales, de agua y de madera, por citar algunos ejemplos, amén de su alto potencial de integración regional y solidaria con países vecinos, aún aquellos con diferencias políticas, pero hermanados en el empeño de brindar mejoría a sus pueblos.

Es la concreción de un proyecto de colaboración y complementación política, social y económica entre países de América Latina y el Caribe, promovida inicialmente por Cuba y Venezuela como contrapartida del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), impulsada por Estados Unidos, y más adelante con el surgimiento de la Alternativa Bolivariana Para los Pueblos de América, ente fundacional de la actual Alianza (ALBA), a la cual siguió la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), y que dieron “el tiro de gracia” a las aspiraciones yanquis en ese frente.

Con  la desaparición física del presidente Hugo Chávez Frías, y en correspondencia con los resultados de las elecciones del pasado 14 de abril, ganadas por el candidato del Partido Socialista Unido de Venezuela, Nicolás Maduro Mora, la derecha en el país, representante de los intereses gringos, ha desconocido la derrota y ha emprendido acciones de sabotaje, con costo de vidas humanas y daños a la economía, como parte de un programa que ya va subiendo de tono.

Ante ese proceder desestabilizador se inscriben viriles pronunciamientos del Gobierno Bolivariano, este 2 de mayo, que rechaza  por “desmesuradas e injerencistas las declaraciones del secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, dadas en evidente y estrecha coordinación con voceros del Departamento de Estado y de la Casa Blanca y referidas a la lamentable trifulca ocurrida el pasado martes en la Asamblea Nacional”.

En un comunicado, el Gobierno Bolivariano califica de "absolutamente cínicas e inmorales" las pretensiones de la OEA y del Gobierno de Estados Unidos de "generar la percepción de una crisis política en Venezuela que amerite su mediación".

Con anterioridad, el Gobierno español, aliado de Estados Unidos en cuanta aventura de intromisión ocurra y dolido por la expulsión de monopolios que saqueaban algunas economías latinoamericanas, hizo declaraciones que a todas luces tienden a justificar próximas acciones, veamos:

Caracas, 1ro may.- El presidente venezolano, Nicolás Maduro, rechazó la víspera la actitud injerencista del canciller español, José Manuel García-Margallo, expresada en sus intenciones de intervenir en los asuntos internos de la nación sudamericana.

“Ha salido el Canciller de España a decir que él está listo para venir a mediar en Venezuela. Pues señor, no venga a mediar en Venezuela, vaya a las calles a responderle a la clase obrera a la que ustedes le han quitado los derechos al trabajo, al salario, a las pensiones”, afirmó el mandatario.

“Maduro le exigió a España ‘sacar sus narices de Venezuela’, a raíz de la propuesta del jefe de la diplomacia española, de mediar entre el Gobierno y la derecha.” (PL)

Para los cubanos, acostumbrados a resistir el bloqueo yanqui por más de medio siglo, a enfrentar invasiones, como la de Playa Girón, donde derrotamos a  los mercenarios en menos de 72 horas y después se los devolvimos canjeados por compotas y medicinas, en correspondencia con su carácter de mercancía; acostumbrados como estamos a adivinarles y abortar disímiles agresiones y cuanta infamia se les ocurra a los yanquis    -con su doloroso costo de vidas para el pueblo trabajador-, la escalada que con la complicidad de la derecha oligárquica aplican ahora contra los hermanos venezolanos en pos de sus cuantiosas riquezas, no escapa a nuestra atención, alerta y vigilancia, pues, como dijo Raúl, “estamos dispuestos a compartir nuestra suerte con el bravo pueblo venezolano”.

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