Por Manuel Cano Iglesias/ Radio Cadena Agramonte.
Heroína de la Clandestinidad, guerrillera y combatiente del Ejército Rebelde, y considerada una de las mujeres más excepcionales de la Revolución cubana, Vilma Espín Guillois estuvo ligada desde joven a las mejores causas de la Patria.
Al triunfo revolucionario en 1959, por encargo de Fidel Castro, encabezó la unificación de las organizaciones femeninas y luego la constitución de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), el 23 de agosto de 1960, a cuyo quehacer se consagró hasta el último minuto de su fecunda vida.
Esa organización integra por igual, y voluntariamente, a las profesionales universitarias, las trabajadoras, las campesinas y las amas de casa.
Desde su fundación fue la Presidenta, la que guió cada obra de amor: construyendo escuelas y hospitales nuevos, creando hogares que hicieron de los niños de la calle los hijos de la Revolución, dando vida a los círculos infantiles (guarderías), mejorando las condiciones de cada fémina, favoreciendo su incorporación al estudio y al trabajo, atendiendo a los ancianos.
El 18 de junio de 2007, cuando la noticia irrumpió en los hogares del país, muchos lamentaron la muerte de esa mujer extraordinaria, de vocación martiana y patriótica, defensora durante décadas de las virtudes de las cubanas.
Hoy, a nueve años de su deceso, continúa viva en la obra creadora de la Revolución. Vilma es símbolo para las presentes y futuras batallas por un mundo mejor. (Foto: Archivo)
